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La oportunidad de cumplir con el reto de las vacunas

La pasada semana la farmacéutica Pfizer y la compañía alemana BioNTech tuvieron que anunciar que recortarán a la mitad el número de dosis que tenían previsto fabricar este mes de su vacuna contra la COVID. 

  • Última actualización
    04 diciembre 2020 16:06

Pero ¿cómo es eso posible? Pero si estamos esperándola como si fuera la poción mágica de Panoramix, si Reino Unido ya ha comunicado la autorización de este fármaco y la Unión Europea prevé hacerlo el próximo día 29 de diciembre... ¿Qué ha pasado? Pues, según apunta la compañía, que la cadena de suministro no ha funcionado bien porque, al parecer, algunos de los primeros lotes de las materias primas necesarias no satisficieron sus estándares y, aunque ya lo han resuelto, se han quedado sin tiempo para cumplir con sus previsiones de alcanzar los 100 millones de dosis en el próximo mes. Vamos que no han llegado las mercancías a tiempo. Para que luego digan que el transporte y sus necesidades (todas) no son importantes. Sin palabras. 

La distribución de los millones de vacunas que los distintos laboratorios se han comprometido a fabricar es, sin duda, el mayor reto al que se enfrenta el sector logístico mundial. Son muchos transportes, son muchos contratos que facturar y los operadores se afanan en confirmar que cuentan con los medios técnicos y humanos requeridos. Porque, además, no estamos hablando solo de gestionar grandes volúmenes (en eso hay experiencia, véase la resolución y soltura con las que trabajaron las empresas en pleno estado de alarma) sino en dar respuesta eficaz ante la activación de unos nuevos protocolos que garanticen temperaturas dirigidas extremas, como en el caso de la vacuna de Pfizer (-85º) y su seguridad. 

En el minuto 1 de conocerse la noticia (había vacuna), el sector logístico se revolvió y comenzó a prepararse para estar listos. ¿Tienes la vacuna? Estamos preparados para llevarla donde sea preciso. La duda es ¿lo están los demás?

La manipulación, el almacenaje y el transporte de este tipo de mercancía especial exigirán nuevos modos de trabajar y espacios logísticos preparados para sus exigentes necesidades (no es fácil encontrar espacios logísticos que puedan atender esos -85º); así que, los operadores que quieran subirse al carro (todos ellos, desde los que cargarán las vacunas en sus aviones, a los que las moverán en sus vehículos o las manipularán o almacenarán en sus centros logísticos) deberán hacerlo sabiendo que deberán invertir sí o sí en innovación, ingenio y tecnología. Perdón, debería decir que deben invertir en presente, en el hoy, porque las rutas de distribución deben establecerse ya. 

Una vez conocidos los procesos de fabricación estimados por cada laboratorio, es decir, de dónde saldrán las miles de vacunas (en todas sus fases de producción), se tendría que establecer la red de distribución -espero que ahí se esté contando con la experiencia de los operadores- y, lo más importante, contar con los permisos, autorizaciones o legislación adhoc que facilite el tema. Por favor, que no llegue el día y tengamos que estar esperando “x” documento porque en la aduana no se qué, por ejemplo. Que no es por ser agorera pero ya saben cómo va la cosa... 

De hecho desde IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), por ejemplo, ya se está alertando de que los gobiernos deberán restablecer la conectividad aérea para garantizar que se disponga de la capacidad adecuada para la distribución de vacunas y que se deben definir las funciones y responsabilidades de las partes involucradas en la distribución de vacunas, en particular las autoridades gubernamentales y las ONG, para ayudar a una distribución segura, rápida y equitativa lo más amplia posible.

En el minuto 1 de conocerse la noticia (había vacuna), el sector logístico se revolvió y comenzó a prepararse para estar listos. ¿Tienes la vacuna? Estamos preparados para llevarla donde sea preciso. 

La duda es ¿lo están los demás?