Según mi experiencia acumulada, en determinados casos, en determinadas situaciones, es muy posible cuantificarlo todo, hasta el decimal. Tras observar como un búho lo que acontece, que no es poco, no queda otra que concluir que se puede saber todo, al milímetro, siempre que le interese al dueño del dato. Por ejemplo: donde el límite de velocidad es de 50 km/hora se puede saber si tu coche, en este punto, a esta hora, iba a 56 o a 57. Ahí lo dejo.
La concreción del dato debe ser labor del que esté, por lo que sea, interesado en conocer la verdad. El grosso modo solo interesa a los demagogos y los mentirosos. Adolece nuestro sector de información estadística global, exacta, neutral y actualizada. Para bien o para mal las vallas que separaban los puertos de la ciudad han ido cayendo, para dejar nuestro mundo un poco más expuesto, un poco más al alcance de todos. Esta apertura ha servido para que salga a la luz lo bruto, lo básico.
Los detractores de nuestro sector, que haberlos haylos, han aprovechado ese trazo grueso para quedarse con el enfoque que les da la gana. Con las grúas en el horizonte y las chimeneas de los buques escupiendo humo les basta y les sobra para emitir sus juicios de valor, sus opiniones definitivas, rotundas, absolutas, pero sin fundamento alguno. Al igual que sigo pensando que existe la necesidad de que cada puerto cuente con un comercial social, dedicado a trabajar la imagen del recinto cara a la ciudadanía, considero que es muy necesario renovar constantemente todos los datos de nuestro sector. Actualizarlos y transmitirlos sin parar. Los informes de impacto económico y social de los puertos deberían emitirse en periodos lo más cortos posibles. Como no es así, acabo concluyendo que nadie sabe realmente la envergadura de nuestro sector. Cuando digo nadie es nadie. Se precisan cifras, porcentajes actualizados. No nos ha de valer información global o aproximada. Cuanto más preciso sea el dato, más posibilidades tenemos de acabar en la equivocación. Tras 40 años en esto de informar de este sector, todavía me sigue sorprendiendo las magnitudes que en él se manejan. Cifras que, por muy altas que se imaginen siempre sospechamos que se quedan cortas. Nunca hubiéramos pensado que cada año pudiéramos juntar a comer, en nuestras Fiestas de la Logística, a más de 25.000 profesionales de nuestro sector.