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Las navieras y sus alianzas

  • Última actualización
    22 enero 2024 05:20

La misma semana que el Parlamento Europeo aprobaba oficialmente el informe Berendsen, oda a “la construcción de una estrategia portuaria europea global” y puesta en valor del papel estratégico y vital que desempeñan los puertos europeos para la sociedad y la economía europeas (¡qué bonito!), supimos de otra alianza que viene a remover -o al menos intentarlo- el tablero del tráfico marítimo. La de Maersk y Hapag-Lloyd.

Sabíamos que algo pasaría después de que la renovación de la 2M no se produjera. ¿Alguien tenía alguna duda? Olía a alianza. Ahora ya tenemos claro quiénes estaban detrás del perfume. Y es que no se puede negar que las circunstancias son propicias, la derogación del Consortia Block Exemption Regulation (CBER) abrió un nuevo escenario en el que los cargadores esperaban que hubiera una mayor competencia entre los operadores y, al final no podemos olvidar que el mercado invita a la unión de hecho (permitidme la licencia del símil).

Además, entiendo que las navieras danesa y alemana deben compartir, al menos, una cierta mirada del negocio marítimo que les ha facilitado el entendimiento; porque el otro acuerdo, el de la 2M, se deshizo por estrategias divergentes en asuntos como la previsión de consolidación de nueva flota futura o la entrada en la cadena de suministro de forma directa con adquisiciones de eslabones logísticos diversificando las inversiones e intereses.

¿Febrero de 2025 será también el fin de THE Alliance?

La puesta en escena de la alianza, su presentación oficial, fue muy Maersk. Vídeo explicativo, como unos directivos próximos a la audiencia, sin corbatas y con gestos estudiados (esas manitas...). ¿Qué parecían unos padres anunciando que se casan a sus dos familias numerosas, pero que todo serán ventajas? Es posible, pero la labor de comunicación y de sosiego a los inversores estuvo hecha.

Lo que sabemos por el momento es que la segunda naviera del mundo por capacidad de flota (por ahora, porque cuando comiencen a llegar los buques encargados veremos cómo queda la cosa), Maersk, y la quinta en el ranking, Hapag-Lloyd, establecen un acuerdo de cooperación a largo plazo a partir de febrero de 2025, justo cuando expira la 2M. Por cierto, que dicen que será un acuerdo a largo plazo, madre mía, eso hacía tiempo que no se oía... Por su parte, Hapag-Lloyd dejará THE Alliance ese mismo mes de febrero para que no se produzcan incompatibilidades. Y... ¿qué pasará? Pues, como en las buenas series guilty pleasure tendremos que esperar. Lo que está claro es que al campo de juego saltarán los mismos operadores, porque son lo que son, pero tendremos que ver cómo lo hacen.

Más allá de preguntarse qué pasará con MSC (chicos, es la primera naviera del mundo, con una flota ya de 5,6 millones de TEUs de capacidad y pedidos que incrementan esta capacidad otros 1,43 millones de TEUs, así que he de suponer que sus estrategias no las marcan agentes externos y que tontos no son, la 2M no se renovó por algo), lo interesante será saber qué van a hacer las otras navieras que integran THE Alliance (es decir, Ocean Network Express, Yang Ming y Hyundai Merchant Marine) porque el impacto de la salida de Hapag-Lloyd es relevante (por lo que tengo entendido, es la naviera que aporta la mayor capacidad de carga de la flota). ¿Febrero de 2025 será también el fin de THE Alliance?

Mientras se nos desvelan los siguientes pasos, lo que sí que están claros son los retos a los que deberán enfrentarse las navieras: compromisos de calidad de servicio, estabilidad de las rutas, actualización de las flotas para cumplir con los objetivos de emisiones y planes de sostenibilidad y una cadena logística integral. Los desafíos también forjan alianzas. Veamos qué pasa.