En este santo sector, la cadena de exigencia se autoalimenta constantemente. Acercarte a este macro mundo puede resultar inicialmente traumático por esa permanente búsqueda de las cosas bien hechas que se respira en cada empresa, en cada profesional.
Las cifras son rotundas, como en ningún otro sector. Aquí todo es a lo grande. Todo. Si uno se acerca a este mundo a ofrecer un servicio o un producto, debe hablar el idioma de la optimización. No entender que el que aprieta es porque le aprietan es un mal comienzo para la paciencia y los nervios. Aquí se juega así. Cuando nos lanzamos a organizar una Fiesta para los profesionales de este mundo logístico portuario, sabemos que nunca vamos a poder dejar de mejorar. A cambio de que, ni más ni menos, nos consideren, de alguna forma, uno de los suyos. Uno de los nuestros.
Hoy tenemos un nuevo más difícil todavía, un nuevo reto, una nueva meta, siempre volante, nunca definitiva. La Buti Buti 2026 ya está aquí. Hoy es el gran día. La puntuación final se empezará a recoger a eso de las 18 horas de hoy. Se mide en sonrisas.
Ya que los días de las Fiestas de la Logística no bebo nada o casi nada, me retiro un poco de los amigos a los que los efluvios etílicos les van poniendo algo “carismáticos”, y observo a los profesionales del sector, encuadrados en más de 30 actividades vinculadas a este mundo nuestro, y contabilizo sonrisas. Año tras año, solo cuando veo que todo el mundo está sonriendo, feliz, o casi, me quedo tranquilo, casi feliz yo también.
A partir de ese momento, como ya he comentado en otras ocasiones... nos ponemos a trabajar en las mejoras que nos indican los participantes, entre las numerosísimas felicitaciones, dicho sea de paso, y lo que nosotros hemos pensado que puede añadirse en la siguiente edición. Este año, entre otras cosas, habrá un sorteo muy... muy especial, que aportamos desde la organización, y hasta ahí puedo escribir.