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Los intensos dos años de Mar Chao al frente de la APV

  • Última actualización
    19 diciembre 2025 05:20

Hace algo más de dos años que Mar Chao llegó a la presidencia de la APV. No ha sido un periodo tranquilo, en absoluto. Para ella, digo.

Con sus antecesores, sobre todo en la época de Aurelio Martínez, ya que Joan Calabuig estuvo muy poco tiempo, se vivió una época efervescente, a base de dos clásicos de la prensa oportunista y los políticos interesados: la ampliación norte y la ZAL. La valiente y valiosa actitud comunicativa del gran Aurelio Martínez, no siempre del agrado de la Generalitat, tampoco jugó a favor de la calma y acabó precipitando su injusta salida.

Cabría pensar que con el “low profile” impuesto por Mar Chao, las aguas se calmarían y se dejaría al puerto “en paz”, máxime cuando los dos grandes temas antes citados se desatascaron coincidiendo con la llegada de Mar a la presidencia.

Su “pico pala” no parece que esté calando en los medios de comunicación, que al parecer no acaban de valorar la reactivación de grandes proyectos ni los buenos resultados de tráfico que se cosechan.

¿Por qué se ha convertido Mar Chao en protagonista no todo lo positiva que debería, en función de la marcha objetiva del Puerto en este su primer año de mandato?

Puede ser que su idea de no comunicar o de comunicar lo menos posible le haya creado antipatías entre los profesionales de los medios.

Puede ser que su forma de afrontar las relaciones con sus equipos le haya generado enemigos en casa, expertos en quejarse de la institución que les da de comer y en airear en los medios lo que suele quedarse en casa.

Puede ser, como decíamos en otro artículo, que Mar haya fallado en hacer las cosas no solo correctas, sino pareciendo absolutamente correctas. Puede ser.

En la administración pública eso de solventar, así, en seco, sin anestesia ni nada, no siempre encaja sin roces ni estridencias.

¿Qué otros factores pueden haber para que se la ataque, hasta transmitir dudas sobre su continuidad en el cargo? Hay que buscar razones subjetivas para los intentos de crucifixión de quien es, sin duda, una absoluta entregada, en cuerpo y alma, 24/7, a trabajar por el Puerto de todos, una “workaholic” de manual.

Puede ser que su trayectoria profesional, siempre a caballo entre la empresa privada y las instituciones públicas, haya generado un perfil de gestión imperfecto para llevar la Presidencia de una Autoridad Portuaria. Y es que la principal cualidad de Mar ha sido, según nos cuentan quienes con ella han trabajado, la de solventar. En la empresa privada esta cualidad es, sin duda, una de las más valoradas. En la administración pública eso de solventar, así, en seco, sin anestesia ni nada, no siempre encaja sin roces ni estridencias.

Otro de los motivos que se me ocurren para justificar que se ataque a quien tanto trabaja y tanto va consiguiendo es que es una persona conocida (la confianza, a veces, da asco). Todo esto ha hecho que a algunos/as les cueste entender que Mar Chao, una compañera, una amiga incluso, se convirtiera en la máxima responsable de la Autoridad Portuaria de Valencia.

No sé lo que pasará en los próximos días, meses o años. Así, como deseo de fin de año, se me ocurre pedir que se juzgue a cada cual por su trabajo, por sus resultados y, por supuesto, por cómo llega a ellos. Que Mar Chao siga conjugando el verbo solventar como hasta ahora, pero con algo más de mano izquierda y astucia/tacto/cariño/formas con la opinión pública y su equipo, si puede ser. Aunque eso le suponga trabajar menos. A veces, menos, es más.

Feliz Navidad a todos y todas.

Y, por favor, dejen trabajar.