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Luz al final del túnel

  • Última actualización
    09 abril 2026 05:20

Toni Clapés, el presentador del Versió RAC1, el programa de radio con mayor audiencia de las tardes en Catalunya, hace ya años que nombró al periodo que va entre el 6 de enero, día de Reyes, y Viernes Santo, como “el túnel”. Este año, este lapso de tiempo se ha alargado durante 12 semanas, 86 días para ser más concretos, en los que los ciudadanos de Barcelona no hemos podido disfrutar de ningún día festivo. Ni local, ni autonómico, ni estatal. Durante estos prácticamente tres meses, para la mayoría de trabajadores se han sucedido las semanas de cinco días de trabajo y dos de fin de semana y así durante doce semanas.

A todo ello, debemos añadir que los días son más cortos y las noches más largas, y que el frío toma el protagonismo. Por si fuera poco, este año tenemos que sumarle días seguidos de lluvia (tampoco podemos quejarnos mucho tras la sequía que sufrimos los últimos años) y algunos fines de semana encerrados en casa debido al mal tiempo.

Todos estos actos, especialmente en los últimos años, en los que cada vez son más habituales, son oportunidades magníficas para desarrollar negocios

Pero con la llegada de la primavera, el cambio de hora y los cuatro días festivos de Semana Santa, la gente ha cargado las pilas y sus caras por la calle han cambiado. En el horizonte, las vacaciones de verano, pero hasta llegar allí, nos esperan unas semanas muy moviditas. Especialmente en el sector logístico. Con el buen tiempo, las empresas empiezan a organizar más eventos corporativos, las asociaciones celebran sus grandes actos anuales e incluso me atrevería a decir que la cantidad de inauguraciones de nuevas infraestructuras y recintos aumenta. También espera la celebración del SIL, uno de los eventos más importantes para las empresas logísticas en España. Todos ellos, espacios pensados y diseñados para realizar networking y aprovechar al máximo los encuentros cara a cara entre profesionales y directivos del sector para compartir temas de preocupación, cerrar acuerdos o acercar posiciones sobre cualquier tema de interés.

Todos estos actos, especialmente en los últimos años, en los que cada vez son más habituales, son oportunidades magníficas para desarrollar negocios. Muchas veces hablamos de la logística en términos como eficiencia, trazabilidad o sostenibilidad. Imprescindibles todas ellas para avanzar, pero es importante no olvidar, y creo que los profesionales del sector no lo han hecho en ningún momento, que se trata de un negocio de personas. Así, una conversación de unos minutos puede ayudar a desencallar inversiones. Además, es en este tipo de actos y espacios donde se pueden intercambiar opiniones con muchos profesionales en poco rato, lo que ayuda a tomar el pulso al mercado y ayuda a tomar mejores decisiones de negocio.

Asistir a todos estos eventos no se puede considerar una pérdida de tiempo, sino una inversión estratégica para las compañías. Verse las caras, especialmente en un sector, el logístico, donde la confianza entre los actores del negocio es muy importante, ayuda a construir proyectos compartidos a largo plazo.

Así, la salida de “el túnel” ofrece una magnífica oportunidad de salir también de nuestro despacho, donde hemos estado encerrados en los últimos meses, y dejarse ver en todos los actos organizados por empresas e instituciones del sector, que seguro que no serán pocos. Y, si además de hablar de negocios y de la situación geopolítica actual, que da mucho de que hablar, nos relajamos y charlamos de forma informal con otros profesionales del sector, todavía más provechosos serán estos eventos.