Estamos viviendo tiempos convulsos para el comercio internacional, conociendo casi a diario noticias impactantes, que tienen efectos negativos en las cadenas de suministro globales, bien por imposición de nuevas tasas y aranceles, bien por nuevas regulaciones y restricciones para el intercambio de mercancías. Pues a pesar de ello hay buenas noticias.
La Unión Europea ha movido ficha y ha acelerado unas negociaciones que llevaban gestándose durante años e incluso décadas, y que son los acuerdos de libre comercio con Mercosur y con la India. Y esto es bueno para el país y una gran oportunidad para nuestro sector.
Los acuerdos comerciales siempre satisfacen y benefician más a unos sectores que a otros, pero se procura que el texto de los convenios incluya cláusulas de salvaguarda y de protección especial para paliar los efectos negativos que algunos sectores económicos tendrán. Es por ello que es importante analizar este nuevo escenario con una visión global y largoplacista, y estoy convencido que la balanza se inclina hacia el lado de los beneficios.
El Mercosur está formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, siendo el primero el de mayor peso ya que su PIB representa un 75% del total de los cuatro miembros. La Unión Europea ha tardado 25 años en alcanzar un acuerdo, aunque días después de aprobarse, el Parlamento Europeo lo haya paralizado y acordado remitirlo al Tribunal de Justicia. España es uno de los países que se estima que más se va a beneficiar de este acuerdo en términos absolutos. A nivel logístico las empresas españolas están muy consolidadas en la zona Mercosur, y muchas de ellas han aportado su experiencia internacional, para desarrollar tráficos entre Asia y Sudamérica. Ahora esta misma experiencia y conocimiento de la zona, permitirá utilizar a España y a sus empresas, como puerta de entrada a Europa y al Norte de Africa.