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"Niña, dame una pastilla..."

Nos encaminábamos sin remedio al paro patronal de octubre del año 2005, cuando la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, salió escopetada del Salón de Actos de la Planta Tercera, seguida de dos asesoras. Eran pasadas las siete de la tarde de un martes o tal vez un miércoles.

  • Última actualización
    16 noviembre 2021 17:33

“Niña, dame una pastilla, por favor. Me han puesto la cabeza como un bombo”, estalló doña Magdalena entre resoplidos y aspavientos.

Era aquella una de las primeras reuniones para intentar salvar el paro. La ministra había decidido hacerse presente al inicio del encuentro, escuchar atentamente las propuestas del Comité y luego darle el testigo a sus subalternos. Es de imaginar que doña Magdalena esperaba cumplir con celeridad en la primera ronda de intervenciones y, a lo sumo en una hora, poder hacer marcha. No contaba la entonces ministra con la tradicional idiosincrasia del CNTC, su pluralidad inundada de matices y lo insoslayable de que todas las patronales representadas, todas, tomaran la palabra y ofrecieran su punto de vista, a veces irrefrenable y a veces incluso soporífero. A la tercera hora de parlamentos doña Magdalena dijo basta y se marchó en busca de su pastilla.

La ministra Ana Pastor, años más tarde, le vio las orejas a este lobo y optó por escurrirse de las reuniones plenarias y comenzar a tratar directa y regularmente sólo con el presidente del CNTC,  por entonces Ovidio de la Roza, una medida sumamente práctica que no ha terminado de calar en gabinetes posteriores.

Esto no quiere decir que los ministros no deban reunirse con el pleno del Comité (el último en hacerlo fue el propio José Luis Ábalos), algo indispensable para iniciar las relaciones entre Ministerio y transporte por carretera con buen pie. No obstante, la interlocución a veces debe ser directa para ser efectiva, aún cuando en busca del bien común se pierdan por el camino algunos de los matices con que cada patronal observa la realidad del transporte por carretera.

En este sentido, siempre se le colgó al CNTC el sambenito de ser una “jaula de grillos”, que es una forma de definir la complejidad de consensos entre especialidades con una posición muy diferente dentro de la cadena logística.

En todo caso, mucho ha avanzado el Comité en estos años en saber mostrar su diversidad cuando ha correspondido y en saber mostrar sus consensos cuando tocaba, al menos entre las organizaciones del mismo ámbito directo.

Ahora es uno de esos momentos de consenso bajo un decálogo de demandas cuya desatención nos encamina a un paro patronal, discutible para todos como instrumento, pero es que no parece que este Gobierno vaya a escuchar si no es de la mano de algo que pueda afectar a su obsesivo empeño por el rédito electoral.

En esta tesitura, la estrategia negociadora del actual equipo ministerial es tan curiosa como inédita.

De momento, la ministra ni se reúne con el Pleno, ni se reúne con el presidente. No se la espera ni al principio ni al final y eso que ni siquiera ha habido una reunión protocolaria al inicio de su llegada al cargo.

En cuanto a la interlocución directa con el presidente del CNTC, la lleva la secretaria de Estado, como en su momento Pedro Saura con Ábalos.

Eso sí, en cuanto a la interlocución con el Pleno, estamos ya en la siempre socorrida dinámica “creciente”. Tras fracasar el 10 de noviembre la reunión  con el director general de Transporte Terrestre, el 19 tomará el relevo la secretaria general de Transportes. Si no hay acuerdo, se dará el salto a la secretaria de Estado. Y si seguimos sin acuerdo, tal vez ya no se pueda proteger más a la ministra. El paro será el verdadero dolor de cabeza y su única pastilla efectiva, reunirse con los transportistas.