Cuánto tenemos que aprender, en el apartado de comunicación, de los políticos. Ellos saben cómo vivir de la pancarta, del grito corto y el titular rotundo, unificado y coral. Si se decide que ahora toca “no a la guerra”, no oiremos a nadie del partido argumentar mucho más o mucho menos. Se dice, se grita, se escribe, se declara eso, como otros decían, en su momento, “váyase señor González, váyase”.
En logística nos queda muchísimo que aprender de estas formas reivindicativas. No tenemos ni idea. Y eso se nota mucho más cuando hemos de reivindicar la ampliación de un puerto o de un aeropuerto, un nuevo acceso o un puerto seco, frente a este o aquel grupo político, que funcionan con una estrategia conjunta que ríete tú de los chicos del coro. En el lado de la reivindicación logística tenemos, casi siempre, a algún portavoz de algún partido, diversas y variadas asociaciones empresariales generalistas y sectoriales, medios de comunicación, autoridades portuarias... No hay duda de que cuando un partido se opone a algo o defiende algo, lo van a hacer con todos sus integrantes repitiendo los mismos argumentos, las mismas palabras, el mismo tono. En “nuestro bando” se hacen reuniones mil para esto o para aquello, pero no conozco ninguna que haya tenido como objetivo unificar un determinado y concreto argumento, uno, para defender este o aquel proyecto. Con la ampliación norte del Puerto de Valencia, teníamos por un lado el mensaje de los partidos, asociaciones y medios a los que les dio por oponerse a esa infraestructura, tan concreto como falso. “La ampliación se va cargar las playas y la Albufera”. Y ya les podías mostrar estudios, documentos y estudios. Una vez acababas de demostrar que eso no es así, su repuesta era la misma: Un segundo o dos de silencio y... “sí, pero... la ampliación se va a cargar las playas y la Albufera”. Del otro lado, se han esgrimido argumentos de todo tipo, desde económicos, hasta de proyección de futuro, medioambientales, sociales... pero variándolos y mezclándolos cada cual a su manera. Así nos va, con la ampliación acumulando más retrasos que el Euromerd, y lo que te rondaré morena.