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Nunca habrá Acceso Norte

  • Última actualización
    13 marzo 2026 05:20

Cuánto tenemos que aprender, en el apartado de comunicación, de los políticos. Ellos saben cómo vivir de la pancarta, del grito corto y el titular rotundo, unificado y coral. Si se decide que ahora toca “no a la guerra”, no oiremos a nadie del partido argumentar mucho más o mucho menos. Se dice, se grita, se escribe, se declara eso, como otros decían, en su momento, “váyase señor González, váyase”.

En logística nos queda muchísimo que aprender de estas formas reivindicativas. No tenemos ni idea. Y eso se nota mucho más cuando hemos de reivindicar la ampliación de un puerto o de un aeropuerto, un nuevo acceso o un puerto seco, frente a este o aquel grupo político, que funcionan con una estrategia conjunta que ríete tú de los chicos del coro. En el lado de la reivindicación logística tenemos, casi siempre, a algún portavoz de algún partido, diversas y variadas asociaciones empresariales generalistas y sectoriales, medios de comunicación, autoridades portuarias... No hay duda de que cuando un partido se opone a algo o defiende algo, lo van a hacer con todos sus integrantes repitiendo los mismos argumentos, las mismas palabras, el mismo tono. En “nuestro bando” se hacen reuniones mil para esto o para aquello, pero no conozco ninguna que haya tenido como objetivo unificar un determinado y concreto argumento, uno, para defender este o aquel proyecto. Con la ampliación norte del Puerto de Valencia, teníamos por un lado el mensaje de los partidos, asociaciones y medios a los que les dio por oponerse a esa infraestructura, tan concreto como falso. “La ampliación se va cargar las playas y la Albufera”. Y ya les podías mostrar estudios, documentos y estudios. Una vez acababas de demostrar que eso no es así, su repuesta era la misma: Un segundo o dos de silencio y... “sí, pero... la ampliación se va a cargar las playas y la Albufera”. Del otro lado, se han esgrimido argumentos de todo tipo, desde económicos, hasta de proyección de futuro, medioambientales, sociales... pero variándolos y mezclándolos cada cual a su manera. Así nos va, con la ampliación acumulando más retrasos que el Euromerd, y lo que te rondaré morena.

Solo tendríamos posibilidades de contar algún día con esta imprescindible infraestructura si fuéramos capaces de decir todos lo mismo sobre el mismo proyecto

Cuando los vientos políticos lo permitan, tocará remover otro tema clásico, de los de siempre, de los de toda la vida: el acceso norte al Puerto de Valencia. Un asunto que lleva en mi vida periodística desde siempre. Treinta o cuarenta años. No acaba de salir adelante y puede que nunca vean mis ojos ni siquiera el comienzo de la obra. Ya solo aspiro a vivir ese momento en el que se presente un proyecto concreto, único; defendido con los mismos argumentos por absolutamente todos los muchísimos implicados. CEV, AVE, Cámara de Comercio, FVET, partidos políticos, determinada prensa, Autoridad Portuaria, Colegio de Agentes de Aduanas, ATEIA, Propeller, Asociación Naviera... Solo tendríamos posibilidades de contar algún día con esta imprescindible infraestructura si fuéramos capaces de decir todos lo mismo sobre el mismo proyecto. Hablar de los camiones que se quitarían de la V30, las toneladas de carbono que se dejarían de verter en la atmósfera, los kilómetros que se ahorrarían al año los transportistas al no tener que dar el absurdo rodeo que dan ahora... y nada más. Solo si se acuerda un único proyecto y se coordina qué decir, dónde y cómo, habrá alguna posibilidad de que el proyecto empiece a moverse, al menos en su fase inicial, a la que ya solo le pediríamos que fuera concreta y única. Mucho pedir, lo sé. Mientras no sea así, el Acceso Norte no será. Nunca.