Pausa de hidratación. ¿Puede haber un ejemplo más claro de caraza máxima? ¡Pero si es una pausa para poner anuncios! Bajo el paraguas del bienestar de las personas (algo que ya se hacía), los organizadores del Mundial 2026 han activado un sistema en el que los anuncios entran a decenas. Y les está yendo muy bien, aunque, a veces, se sucedan las pausas mientras diluvia. Ups. “Son las menos”, deben pensar. Todo sea por las ocasiones en las que a los que están en el campo les venga bien parar... Aunque estoy segura de que a muchos les parte el enchufe en el juego y la estrategia.
¿Será el momento de darle una vuelta al deporte y que los partidos tengan cuartos? Seguro que hay muchos que ya se están frotando las manos con las nuevas ventanas de publicidad que se abren... Por cierto, ya que nos ponemos, el asunto debería hacerse cotidiano y transversal a todos los deportes; con normas claras y constantes. Actualmente se hace al albor de las necesidades que son valoradas por “x”, en el tiempo que ese mismo “x” establece (de 90 segundos a 3 minutos) y en el momento que “x” dice (suele ser en medio de cada media parte), pero pausar el ritmo de un encuentro puede ser determinante para la concentración y el acierto de unos y otros. Abro melón: ¿se podría manipular un partido con las pausas de hidratación?
Lo bueno es que a la conversación pública y global se ha incorporado la salud vinculada al calor, en un momento tremendamente relevante porque en Europa se está muriendo gente por culpa del calor (Francia ha hablado de miles de personas fallecidas en la última semana) y la cadena logística, como otras muchas actividades profesionales, está especialmente atravesada por las condiciones climáticas.
Prácticamente todos los trabajos logísticos que no son puro despacho están sometidos a la dictadura de las altas/bajas temperaturas, humedad y sensación térmica
Muelles, puertos, carreteras, campas, aparcamientos, áreas de descanso, almacenes... Prácticamente todos los trabajos logísticos que no son puro despacho están sometidos a la dictadura de las altas/bajas temperaturas, humedad y sensación térmica. Así que ser conscientes de sus impactos a través de nuestros futbolistas de confianza está muy bien. Sobre todo, para aquellos directivos que solo miran el reloj para confirmar si se han hecho las horas... De las condiciones no quieren saber nada...
Quiero pensar que, en España, tanto empresas como profesionales son conscientes de la importancia de la salud laboral, pero no está de más insistir ahora que hemos conocido que llegan nuevos profesionales a las filas logísticas. Como señala Foro de Logística, el sector logístico acaba de firmar su cuarto mes consecutivo de crecimiento y alcanza un nuevo máximo histórico: 1.175.628 afiliados en junio de 2026.
La logística se consolida como una pieza estructural del mercado laboral español y lo hace sabiendo que no todas las profesiones logísticas corren la misma suerte. La carretera, por ejemplo, sigue ajustándose sin encontrar el reemplazo de talento requerido (muchos transportistas querrían jubilarse pero no pueden parar el camión).
Y luego está lo del absentismo que, cada año se va escuchando más. La FVET lo apuntó el otro día cuando presentó los datos de su encuesta anual: “El absentismo ha afectado al 70,8% de las compañías durante este año”. ¿Qué está pasando? ¿Por qué la gente no cumple con sus compromisos laborales? Averigüemos los porqués. ¿Falta de apego con el proyecto empresarial? ¿Falta de cuidado del cliente interno?
Aceptemos que no es verdad que las personas son piezas intercambiables sin coste alguno. Es triste que en el entorno laboral asumamos la ausencia injustificada (o el abandono del trabajo) como práctica habitual. El talento debe quedarse.