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Por qué hacemos de la tecnología una barrera

  • Última actualización
    07 noviembre 2025 05:20

Si los puertos y los aeropuertos son públicos es porque los consideramos de interés general, y eso significa que es vital una gestión que ponga estas infraestructuras en todas sus dimensiones al servicio de la competitividad de un país, para lo cual situamos a la Administración pública como garante. Y decir todas sus dimensiones es decir todas, incluida la dimensión tecnológica, de tal forma que esta no se convierta ni en una barrera para la competitividad ni en un reducto en el que el cobro de los servicios distorsiona su puesta a disposición del mercado para contribuir a los citados objetivos principales. Cuesta hilar fino en ámbitos como los port/cargo community systems cuando lo que se plantea es cobrar los servicios y rentabilizar la inversión o bien se concesiona su desarrollo a una iniciativa privada que se rige por las lógicas reglas del coste y del beneficio. Ahora bien, esto no puede derivar en restricciones del mercado, ni en cerrar puertas, ni en querer monopolizar los accesos tecnológicos a los sistemas o cerrar el paso a la conectividad con otras plataformas, pues el éxito sigue basado en la transparencia del dato, no en su secuestro. Cuando descubramos que la verdadera rentabilidad de estos sistemas es su uso completo y masivo, experimentaremos esa función de servicio público, que no debemos dejar de situar en lo más alto de nuestras prioridades. No hagamos de la tecnología una barrera.