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Punto de equilibrio

Cuando el 24 de marzo de 2020 la Comisión Europea prorrogó por otros cuatro años más la llamada Consortia Block Exemption Regulation (BER) o regulación que fija las condiciones bajo las cuales los consorcios de líneas marítimas pueden proporcionar servicios conjuntos sin infringir las reglas antimonopolio de la UE que prohiben los acuerdos anticompetitivos entre empresas, el panorama de la industria logística y  la salud de la cadena de suministro global estaban aún lejos de alcanzar el preocupante estado actual.

  • Última actualización
    08 noviembre 2021 17:19

En este contexto, resulta especialmente inquietante el desequilibrio existente entre los diferentes elementos de la cadena de suministro y más concretamente, la ruptura de la necesaria confianza entre algunos eslabones clave. Y es que, si existen dos piezas clave que dotan de seguridad y estabilidad a la cadena de suministro, estos son precisamente las navieras y los transitarios.

En las últimas semanas hemos asistido en diferentes foros a acusaciones realizadas por  cargadores y transitarios sobre prácticas “abusivas” por parte de las líneas navieras de contenedores en relación al elevado precio de los fletes y la baja calidad de servicio, tanto en fiabilidad como en  atención al cliente. 

Precisamente, en alguno de dichos foros, como el webinario “Los Transitarios antes sus nuevos retos” promovido por Diario del Puerto, este sector pidió poner fin a la excepcionalidad generada por el Consortia Block Exemption Regulation, que exime a las navieras del cumplimiento de ciertos aspectos de la normativa de defensa de la competencia de la UE, sirviendo, en muchas ocasiones, “como pretexto para integraciones verticales y acuerdos comerciales entre competidores y que en la actualidad causa muchos más perjuicios que beneficios al mercado y al conjunto de la economía de la Unión Europea”.

Los transitarios ven el Consortia Block Exemption Regulation (BER) como “un pretexto para integraciones verticales y acuerdos comerciales entre competidores que causa más perjuicios que beneficios al mercado europeo”

La legislación de la UE generalmente prohibe los acuerdos entre empresas que restringen la competencia. Sin embargo,  el Consortia Block Exemption Regulation permite, en determinadas condiciones, que los operadores de transporte marítimo de línea con una cuota de mercado combinada inferior al 30% celebren acuerdos de cooperación para prestar servicios conjuntos de transporte marítimo de línea (conocidos como “consorcios”) que, sin embargo, no pueden incluir la fijación de precios o el reparto del mercado.

La Comisión Europea ha determinado que la evaluación previa a su decisión de extender la vigencia el BER hasta el 25 de abril de 2024 demuestra que, a pesar de las evoluciones en el mercado (mayor consolidación, concentración, cambio tecnológico, aumento del tamaño de los buques), dicha Regulación “sigue siendo adecuada para su propósito y genera eficiencias para las lineas navieras, que pueden utilizar mejor la capacidad de los buques y ofrecer más conexiones”.

Sin embargo, cabe también considerar que, si bien los consorcios representan un mecanismo comercial legítimo para líneas marítimas  que, de otro modo, estarían compitiendo entre sí, el BER debilita la competencia al facilitar a las navieras un instrumento gratuito para reducir la oferta de servicios. No es extraño, por tanto, que el colectivo transitario defienda la suspensión de dicha prórroga y que los consorcios de navieras sean tratados bajo la misma legislación general de competencia que otras industrias. Es la eterna búsqueda de un equilibrio que debe pivotar sobre un punto que no siempre encuentra  el consenso entre las partes.