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Salitre en las gradas

  • Última actualización
    02 junio 2026 05:20

Los lunes son un día excelente para escribir sobre puertos, pero un día pésimo para abstraerse del fútbol. Ocurre que la semana pasada quería hablar de Avilés. Había regresado de una visita al puerto asturiano con una historia perfectamente ordenada en la cabeza: su incorporación a la European Medium-Sized Ports Alliance, la reivindicación de los puertos medianos europeos y su papel en la futura estrategia portuaria de la Unión Europea. Tenía incluso el primer párrafo escrito mentalmente.

Entonces apareció el fútbol. Había estado con anterioridad en Hamburgo, donde había cubierto TOC Europe. Allí me encontré con la tristeza resignada de los aficionados del FC St. Pauli tras consumarse su descenso a la 2. Bundesliga. Mientras tanto, en Avilés, el Real Avilés Industrial lograba mantener la categoría en Primera RFEF. Y ya se sabe que cuando el fútbol se cruza en el camino de una columna escrita un lunes, suele ganar por goleada. Pero el asunto pendiente sigue siendo pertinente. Porque los puertos, las autoridades portuarias y las ciudades que representan se parecen mucho más al fútbol de lo que suponemos. También tienen divisiones, categorías, rivalidades, presupuestos desiguales, aspiraciones de crecimiento y, sobre todo, un permanente deseo por ascender.

Este domingo concluyó la fase regular de Segunda División. El Racing de Santander y el Deportivo de La Coruña regresaron a Primera. Confieso que me alegré. Son dos ciudades portuarias que forman parte habitual de mi cobertura informativa y siempre existe la posibilidad de convertir un viaje profesional en un discreto “away day” con parada en El Sardinero o Riazor. Lo curioso es que, en la clasificación de Puertos del Estado, tanto Santander como A Coruña militan en la Categoría 3. Es decir, futbolísticamente han ascendido a la élite mientras portuariamente compiten desde una cómoda y respetable clase media. La promoción de ascenso también tiene aroma a salitre. Castellón-Almería y Las Palmas-Málaga. Cuatro clubes marítimos. Cuatro ciudades portuarias. Cuatro autoridades portuarias. Mi pronóstico es una final entre Las Palmas y Castellón. No porque posea una intuición privilegiada para el fútbol, sino porque ambas autoridades portuarias pertenecen a la Categoría 2, mientras que Almería y Málaga juegan en las categorías 3 y 4, respectivamente. Puro ventajismo numérico. Nada más.

Todos los puertos pertenecen a alguna liga, a alguna categoría o a alguna competición. Todos compiten

Sin embargo, la verdadera enseñanza está en otro sitio. Avilés acaba de integrarse en una alianza europea formada por puertos medianos que reclaman visibilidad, reconocimiento y un papel más relevante en la construcción de la Europa industrial, energética y logística del futuro.

Son puertos que no juegan la Champions de Róterdam, Amberes o Hamburgo, pero tampoco disputan ligas regionales. Son esa amplia clase media que sostiene el sistema y que aspira legítimamente a crecer.

Porque en realidad todos buscan lo mismo. Los grandes hubs quieren seguir siendo grandes. Los medianos quieren ganar influencia. Los pequeños quieren encontrar su espacio. Exactamente igual que los clubes de fútbol. Al final, todos pertenecen a alguna liga, a alguna categoría o a alguna competición. Todos compiten. Todos colaboran. Todos buscan mejorar. Y todos sueñan con ascender.

Por eso, desde aquí, mi felicitación a las autoridades portuarias de Santander y A Coruña por los ascensos de Racing y Deportivo. Yo, al menos, les echaba de menos en Primera. Nos vemos en El Sardinero. Nos vemos en Riazor. Y mucha suerte también para Las Palmas, Castellón, Almería y Málaga. En el fútbol y, por qué no, también en los puertos.