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Tarifas por contenedor, tarifas por remolcador

  • Última actualización
    11 marzo 2026 05:20

Cuando empezaron los containers y se construyó la primera Terminal, aproximadamente en el año 1972, el tráfico de containers comenzó a incrementarse y, consecuentemente, el tráfico de carga general comenzó a disminuir.

Comprendí que era imprescindible tomar decisiones. Como me enteré de que en la Junta de Obras del Puerto se estaba confeccionando la tarifa para aplicar en la nueva terminal, pedí tener una reunión. Me recibió a primera hora, creo recordar don Rafael del Moral, y le plantee que en la nueva tarifa debería haber una cantidad, aunque fuese pequeña, en favor del agente representando al cargador, que le entregaba la carga a la nueva terminal. La discusión duró toda la mañana. Nos fuimos a comer y continuamos por la tarde.

Yo alegaba que el agente controlaba el contenedor; muy probablemente se ocupaba del transporte terrestre; avisaba a la terminal cuando iba a llegar el container; se preocupaba del despacho de Aduanas; informaba a la terminal cuando ya estuviese despachado de Aduanas; también tendría informado al cargador de cualquier anomalía que pudiera haber; el contacto con la terminal debería ser continuo... A estos argumentos se me contestaba siempre que no se podían tener en cuenta porque aumentarían el coste de la tarifa.

Como fracasé con la autoridad portuaria, decidí contactar directamente con Marítima Valenciana. Le pedí una reunión a Perfecto Palacio (q.e.p.d.) que accedió enseguida. Nos vimos en el Real Club Náutico de Valencia a bordo de mi velero “Caledonian”. Él vino acompañado de Manuel Rodríguez Junquera. Comimos a bordo una paella servida por el restaurante del Club. La comida fue muy agradable. Le planteé mi problema a Perfecto, que lo comprendió enseguida y, a renglón seguido, le dijo a Rodríguez Junquera que a partir de ese día me abonase una comisión por container, que yo entendí mucho más elevada de lo que yo esperaba. Posteriormente, RodrÍguez Junquera me la rebajó, alegando que Perfecto se había “pasado” por el afecto que sentía por mí por todo lo que yo les había ayudado en Alicante cuando la época de Prudential Lines.

Como fracasé con la autoridad portuaria, decidí contactar directamente con Marítima Valenciana

Otro tema que recuerdo de aquella época, en el periodo de años 1985 a 2000, es cuando vino al Puerto Autónomo de Valencia un ingeniero con una especial personalidad. De Valencia se fue a la Autoridad del Puerto de Barcelona y posteriormente se salió y se estableció con su propio negocio en Barcelona. Todavía mantengo la amistad con él. Desde muy antiguo veníamos soportando una eterna discusión. Se trataba de que todos los armadores se quejaban de la tarifa de remolcadores de nuestro puerto y del número tan elevado de remolcadores por maniobra.

Por nuestra parte contestábamos a los armadores que era un tema ajeno a nosotros, que su capitán tenía la máxima decisión desde el puente, pero la mayoría de los armadores decían que Valencia tenía la tarifa más cara por remolcador, etc. Empecé a preocuparme del tema. Hablé con otros consignatarios de España y algunos del resto de Europa. De los españoles saqué la conclusión que tenían diferentes soluciones a esta tarifa. Observé que parte de los europeos me comentaron que el que más sabía de este tema era un capitán holandés retirado: Captain Hensen.

Me puse en contacto con dicho capitán. Mr. Henk Hensen me atendió muy amablemente y me dijo que, efectivamente, comprendía mi preocupación sobre el tema. Me dijo que había escrito un libro, patrocinado por la Autoridad Portuaria de Róterdam que me invitaba a leer. Adquirí dicho libro denominado “Tug use in port”.

Lo leí varias veces y lo consideré perfecto, tratando el tema desde todos los ángulos posibles. Una maniobra con remolcadores está sujeta a varios condicionantes: tipo del buque, tamaño, calado, tiempo reinante en el momento de la maniobra, lugar del muelle, si se tiene que hacer revirada, si es en lastre o a media carga o carga completa, si tiene a proa y popa trusters, viento cambiante o entablado, olas de resaca, corrientes, etc.

Me confirmó que una tarifa por el número de remolcadores era un tema complejo. Por mi parte, yo hacía tiempo que pensaba en que lo ideal sería que la tarifa fuese por tonelaje de registro bruto (TRB). Lo hablé todo varias veces con el ingeniero comentado. Me pidió el libro. Se lo dejé, le gustó tanto que me dijo que se lo quedaba. Di un salto en la mesa, cogí el coche y me fui a su despacho. Recuperé el libro y seguimos discutiendo un poco más tiempo.

Pasaron unos meses y, de repente, la Autoridad Portuaria pasó una circular para informar que las tarifas de los remolcadores cambiaban a considerarse solamente por TRB. Los armadores de los buques a nuestra consignación aceptaron con satisfacción el cambio.

Yo también.