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Trump reclama el foco que le quitó Bad Bunny

  • Última actualización
    16 febrero 2026 05:20

Hace una semana, gracias a Bad Bunny y su espectáculo de la Super Bowl, el mundo descubrió que el idioma español es inmenso, con variantes dialectales y acentos dispares. El show impactó tanto, por el cómo, por el qué, por el quién, que la conversación global fue increíble. Somos muchos los latinoparlantes y, de repente, nos reconocimos.

Las políticas Trumpistas quedaron al descubierto con sus telarañas racistas en prime time. América son muchos países, no solo uno, y Benito Antonio Martínez Ocasio lo dijo alto y claro.

Que tuviera tanto tirón algo hispano, dejó bloqueado a Donald Trump que se rearmó para regresar al estrellato de los medios, de las redes. ¿Cómo? Pues anunciando que pone fin a la limitación de gases de efecto invernadero en Estados Unidos desoyendo a la ciencia y a los efectos del cambio climático que todos estamos viviendo estos días en nuestras propias carnes. Vientos de 120 km/h, danas y temperaturas extremas se están haciendo cada vez más habituales, doy fe de lo que llevamos sufriendo en Valencia los dos últimos años, pero para Trump todo esto es puro teatro.

Y no pasaría nada si sus decisiones no invitaran a otros muchos países a seguir sus pasos. Porque... si no lo hace “la EE.UU.” ¿por qué lo tengo que hacer yo que he sido expoliado por los colonizadores e imperialistas durante siglos?

El efecto llamada de este señor es tremendo y nos obliga a repensar nuestras estrategias y decisiones, porque... lo que pase en Estados Unidos impactará en la línea de flotación de nuestro modelo económico.

¿No me creéis? Vale. Ejemplo al canto. La Comisión Europea ha elaborado un borrador de Estrategia Portuaria. El documento propone un marco común de actuación que integra objetivos de mercado interior, transición energética, digitalización, seguridad, resiliencia y cohesión social para todos los puertos de la Unión Europea. Todo estaría bien si para alcanzar estos objetivos no tuviéramos que reconvertir algunas de las actividades portuarias.

Todo estaría bien si alcanzar las nuevas líneas estratégicas que marcaría esa futura hoja de ruta se pudiera hacer presionando un botón, descargando una nueva actualización del software y reiniciando el aparato. Cuestión de 5 minutos. Pero no es así.

Estamos lidiando con las consecuencias del ETS, con el aplazamiento del marco Net Zero de la OMI, con la fuga de empresas y de competitividad... ¿De verdad podemos ponernos a ser más verdes que nadie?

Ahora, en este escenario, ¿dónde se quedará el borrador? El objetivo de la UE estaba claro (orientar políticas, inversiones y marcos regulatorios en un contexto de transformación energética, digitalización y reconfiguración de las cadenas logísticas globales) pero ¿es el momento de seguir adelante en un escenario internacional en el que los otros países se apearán del tren de la sostenibilidad?

Estamos lidiando con las consecuencias del ETS, con el aplazamiento del marco Net Zero de la OMI, con la fuga de empresas y de competitividad... ¿De verdad podemos ponernos a ser más verdes que nadie?

El Pacto Verde de la UE de 2019 es una bonita propuesta que cuenta con un fin extraordinario que habla del bien propio pero también del bien global, pero liderar cambios de gran impacto como estos está fenomenal si eres líder, pero, para sorpresa de nadie, la Unión Europea no lidera nada de nada.

Los países más jóvenes, los que han llegado a la carrera capitalista-industrial las últimas décadas, miran a la UE como quien mira a unos ancianos contando batallitas. Nadie les niega que lo que digan no sea verdad, pero... ¿quién los escucha?

Después del anuncio de Trump, Estados Unidos saldrá al mercado aun más dopado, sin normas ni controles ambientales. Los seis gases de efecto invernadero emitidos por motores de combustión perjudiciales para la salud podrán volver al mercado y el negocio automotriz estadounidense verá reducidos sus costes. ¿Más madera para que la producción automovilística regrese a tierras estadounidenses?

Por su parte, la Unión Europea dice que está preocupada y que reafirma su compromiso con sus propias políticas climáticas. Poco más.

Ojalá en unos días, por aquello de dejarles unos días de análisis, la UE diga algo más, baje al detalle y plantee, entre otras cosas, la ralentización de la consecución de los Objetivos 2030 o la firma de nuevas alianzas estratégicas en el ámbito del comercio, la inversión o la cooperación económica con América Latina o Asia, porque la rentabilidad y competitividad de la economía europea (con sus industrias a la cabeza) está en peligro.