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Un anuncio para multiplicar la singularidad de Barcelona

  • Última actualización
    30 julio 2026 05:20

Hace una semana, Port de Barcelona presentaba sus tráficos del primer semestre, con un incremento del 3,5% respecto al mismo periodo del año anterior. En la rueda de prensa, el director general de la institución, Àlex Garcia, destacaba la importancia de la diversificación de tráficos del recinto para hacer frente al conjunto de disrupciones que están afectando al comercio internacional en los últimos años. Una diversificación que permite al Puerto de Barcelona compensar la caída de las exportaciones de carne de cerdo (por la crisis de la peste porcina en Catalunya) o de alfalfa (por el conflicto en Oriente Medio, principal mercado de destino) con el crecimiento del resto de tráficos. El tráfico de vehículos, por ejemplo, se sigue consolidando y Barcelona ya se ha convertido en la puerta de entrada de los coches chinos y en un hub logístico para el sur de Europa. La gran mayoría de ellos eléctricos o híbridos, por cierto.

Pero más allá de las cifras de mercancías movidas por el recinto barcelonés, la noticia más destacada de la rueda de prensa fue el anuncio de que los técnicos de ENAIRE y Port de Barcelona certificaban la compatibilidad de la ampliación del Aeropuerto de El Prat con el desarrollo de la zona sur del Puerto de Barcelona. Una noticia que ya se podía intuir, pues tanto el puerto como el aeropuerto no han paralizado en ningún momento los procesos administrativos y constructivos relacionados con sus respectivas ampliaciones.

Sin embargo, la certificación de compatibilidad de los técnicos tras años de pruebas en simuladores aporta, como señalaba el presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona, José Alberto Carbonell, “la seguridad y la certeza” para el desarrollo sin problemas de dos de las infraestructuras más importantes para Barcelona y el conjunto de Catalunya.

Es una singularidad que permite potenciar a Barcelona como hub logístico y que, con la ampliación tanto del puerto como, sobre todo, del aeropuerto, puede multiplicarse

El hecho de tener estas dos instalaciones a tan pocos kilómetros de distancia una de la otra (y podemos sumarles también la Zona Franca y Mercabarna) puede provocar algunas dificultades añadidas, como en este caso, con las posibles interferencias radioeléctricas que pudieran condicionar el desarrollo de sus actividades, pero estos problemas quedan reducidos si nos fijamos en las oportunidades que genera esta ubicación tan cercana de los dos recintos. Una singularidad que permite potenciar a Barcelona como hub logístico y que, con la ampliación tanto del puerto como, sobre todo, del aeropuerto, puede multiplicarse.

En una época de grandes disrupciones como la actual, cada vez hay más empresas que apuestan por la intermodalidad del transporte marítimo y aéreo para reducir el transit time de sus mercancías pero sin un coste tan elevado como si realizaran el transporte solo en avión. Y si bien la conectividad del Puerto de Barcelona es muy destacada, la ampliación del aeropuerto permitiría a El Prat subir un par de peldaños en este ámbito, especialmente en vuelos intercontinentales.

Ahora que los aspectos técnicos y las dudas sobre la compatibilidad de las dos infraestructuras han quedado resueltos, es el momento de que las administraciones aceleren los proyectos y de que no se dilaten en el tiempo las ampliaciones de los dos recintos.

La suma del puerto y del aeropuerto, junto con el desarrollo de otras infraestructuras viarias y ferroviarias, debe permitir a Catalunya atraer nueva industria y consolidar Barcelona como la capital logística del sur de Europa y del Mediterráneo.