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Y al final vino el lobo... y detrás la manada

  • Última actualización
    11 febrero 2026 05:20

En los albores del presente siglo, el grito de “¡Que viene Tanger Med!” fue utilizado de forma recurrente y hasta tópica por la opinión pública logística, sin que por ello se minara la toma de conciencia plena de lo que el monstruo podía llegar a representar en el contexto del Estrecho de Gibraltar, el Mediterráneo y el comercio global.

Una vez se inauguró el complejo portuario marroquí en 2007, Tanger Med pasó para muchos mesetarios a formar parte del discurso de la resignación, desde el convencimiento de lo inevitable, ubicándose para otros en ese cuarto oscuro de la memoria al que empujamos todo aquello que nos perturba o molesta con el único fin de que no nos haga sufrir de forma innecesaria.

Es más, Tanger Med parecía estar sumido en el silencio de su skyline al otro lado de la bahía en los días claros, solo roto por el aldabonazo anual de sus resultados.

Casi 20 años después, asomados al mismo balcón y con los ecos de tantos visionarios que levantaron en su día el cayado para avisarnos de que venía el lobo, lo único que podemos constatar es que al final el lobo vino... y, en cierto modo, nos ha devorado.

Y digo en cierto modo porque aquí no hubo engaños ni dilaciones. Siempre se supo lo que iba a pasar y, obviamente, nunca nos creímos esos discursos navieros que de tan políticamente correctos solo escondían que su compromiso jamas va más allá de ellos mismos.

Por eso hay que poner en valor que España haya seguido defendiendo con uñas y dientes su posición en el Mediterráneo y en el Estrecho y mantenga una base sólida en el mercado del contenedor. Ahora bien, basta observar los datos de Tanger en 2025 para constatar que nos pasaron por la izquierda, nos pasaron por la derecha, nos pasaron por encima, por debajo, por todos lados, pues la cifras son incontestables.

Tanger Med ya no va a estar solo

España tiene un sistema portuario cuyos puertos albergan decenas de siglos de historia, decenas de siglos de barcos, escalas y cargas, de sortear una y otra vez los nuevos tiempos, una trayectoria que nada vale ante las leyes del mercado, pues se le ocurrió al reino alahuita plantar un muelle en mitad de la nada del norte de África y en 20 años ese puerto mueve ya 160 millones de toneladas, un 60% más que el líder de nuestro amado sistema portuario.

Pero es más, en esos casi 20 años Tanger Med pasó de cero a cien en contenedores o para ser exactos pasó de 0 a 11,1 millones de TEUs, una cifra que no solo va camino de ser tres veces más que su competidor directo en el Estrecho, sino que es el doble que lo que mueve el primer puerto español en TEUs, ya más que lejos de cualquier liderazgo en el Mediterráneo.

Lo peor es que el mensaje de que Tanger Med es un puerto aislado frente al concepto de España como sistema portuario, se está agotando. Al cierre de 2025, Tanger Med ya mueve más contenedores que Valencia y Algeciras juntos y lo más significativo es que en nada logrará mover más que Valencia, Algeciras y Barcelona juntos.

Y ojo, que Tanger Med ya no va a estar solo. Ya queda poco para la entrada en servicio de Nador, del que en España se habla exactamente con los mismos ecos y los mismos dejes que de Tanger Med hace 20 años, solo que este es ya un gigante incuestionable y el frente portuario que va a conformar con Nador ofrece una propuesta imbatible para el transbordo. En definitiva, el lobo vino y tras él viene la manada.

No podemos obviar la digna labor estratégica y comercial desarrollada a lo largo de estos años por profesionales y organismos para defender los intereses de los puertos españoles en su competencia con Tanger Med, pero no hay más que observar el tiempo que tarda Marruecos en construir un puerto nuevo y los obstáculos que se sufren en la Península para ampliar una terminal para así entender por qué esos 11,1 millones de TEUs están en Marruecos y no en España. Y si nos ponemos estupendos, no se preocupen que rauda acude la UE para freirnos con estupideces como el ETS. En fin...