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Port de Tarragona, 150 años: favor real, guerra y petroquímica

Sin la existencia, tal vez, de un archivo, pocos enclaves portuarios podrían contar su historia, la cual, en muchas ocasiones, se remonta a cientos de años atrás. El Port de Tarragona podría ser un claro ejemplo de ello. Su Archivo, que el 4 de julio de 2020 cumple 30 años, “fue una muestra del interés del puerto en la recuperación del patrimonio, primero documental con la creación del archivo, y después material con el Museu del Port”.  De esta manera lo explica Coia Escoda, responsable del Archivo del Port de Tarragona, quien asegura que “durante dos años trabajamos en la ordenación y clasificación de toda la documentación antigua y se puso a disposición de la ciudadanía y de las personas investigadoras”.

  • Última actualización
    28 febrero 2020 09:05

Aunque este año la infraestructura tarraconense celebra el 150 aniversario de la Junta d’Obres del Port de Tarragona, para descubrir su origen debemos retroceder hasta la época de los romanos, “por lo que el puerto tiene más de dos mil años de historia”, asegura Escoda. “A pesar de que no se conservan vestigios, sabemos, por fuentes escritas, que hubo un movimiento comercial muy intenso debido, en parte, a la riqueza de la zona del Ebre y de las tierras del interior, con la trilogía mediterránea de vino, aceite y trigo, productos que comercializaban entre otros puertos del imperio romano”.

1790-1800 Favor real y creación de Junta Protectora de les Obres del Port de TarragonaSin embargo, lo que consideramos como puerto moderno arranca a finales del siglo XVIII y principios del XIX con la voluntad del pueblo de Tarragona de reactivar el enclave, cuyo éxito estuvo en “el favor real que consiguieron por parte del Rey Carlos IV, quien dio permiso para que se rehabilitara el Port de Tarragona”, incide la responsable del archivo. “El punto de inflexión es el año 1790, cuando se pone la primera piedra del puerto moderno junto con la visita del Rey Carlos IV, y desde entonces, no ha habido regresión en la infraestructura”, aclara.

De hecho, “tras un periodo de abandono y con un comercio muy limitado, con la iniciativa de diversos sectores de la ciudad para regenerar la actividad portuaria, se creó en 1790 la Junta Protectora de les Obres del Port de Tarragona, que estuvo vigente hasta 1836”, cuando la gestión pasó a manos del Ministerio de Fomento.

Trabajo de los presosCoia Escoda describe que se trata de una época en la cual, además del favor real, se consigue mano de obra de los presidarios. “Fueron hasta 600 presos los que trabajaron en el Port desde 1790 hasta casi finales del siglo XIX”.

A finales del siglo XIX, Saturnino Bellido, figura que propulsó la construcción del Moll de Costa, emblema de la relación puerto ciudad, fue uno de los principales detractores del presidio. “Bellido abogó por su abolición, ya que lo entendía como algo anacrónico e insistió para que se contrataran personas libres para hacer estos trabajos que requerían cierta especialidad”, apunta Escoda. Además, “se dieron cuenta de que se trataba de una mano de obra que no era viable económicamente, a parte del tema moral, ya que había que mantener a los presos, dotarlos de comida, ropa, sanidad y vigilancia”.

Coia Escoda, responsable del Archivo del Port de Tarragona, explica que algunos de los libros que custodia la infraestructura contienen listados de los presos que construyeron el Port. Foto L.E.

El 12 de noviembre de 1802 se lanzó la primera piedra al mar, que supuso la reactivación de las obras del Port de Tarragona. Foto APT.

1869Creación de laJunta d’Obres del Portde Tarragona (150 aniversario)“Lo que celebramos este año es el 150 aniversario de la Junta d’Obres del Port de Tarragona, organismo inmediatamente antecesor de la Autoridad Portuaria actual, y que se crea, como en otros puertos de España, para gestionar las obras portuarias en 1869”, afirma la responsable del Archivo. El objetivo principal de la Junta, continúa, “era terminar las obras del contramuelle, y ya en 1992 la nueva Ley de Puertos sustituyó todos estos organismos por las Autoridades Portuarias”.A partir de la creación de la Junta d’Obres “la gestión portuaria ya tiene un camino marcado, con subvenciones del Gobierno y de diferentes entidades para canalizar las obras portuarias”. Durante sus primeros años la financiación fue uno de los problemas princípiales, hasta que se consiguió gestionar eficazmente los recursos provenientes del Gobierno.

1967PetroquímicaUn punto de inflexión que hizo “despegar” al Port de Tarragona fue la industria de la pertroquímica. “Cuando otras zonas de España aún pasaban situaciones críticas debido, en parte, a la posguerra, la petroquímica se instauró en el puerto, dando trabajo a mucha gente de la ciudad”, expone la responsable del archivo.La primera refinería que se instala en Tarragona es ASESA en 1965 de la mano de Asfaltos Españoles SA, aunque en el enclave tarraconense ya se comercializaba petróleo y “tenemos documentación desde los años 40 y 50 de particulares que solicitaban comercializar petróleo o crudos en el puerto”.La instalación de la petroquímica en la ciudad siguió una evolución “muy progresiva” con una cuidadosa adaptación. Aún así, el sector ha dejado huella en la historia de Tarragona, como el accidente del petrolero “Robert Maerks” que chocó en el 1993 contra el pantalán, ocasionando una gran explosión.

El actual edifico que alberga el Archivo, construido en 1923, fue sede de la Junta d’Obres del Port de Tarragona. Foto L.E. El buque “Robert Maerks” chocó en 1993 con el pantalán de Repsol, lo que provocó un gran incendio. Foto APT. En el Moll de Costa se ubican los cuatro tinglados del puerto, construidos en 1898 y 1913. Foto L.E. Entre las visitas reales que acogió el puerto destaca la del rey Alfonso XIII, quién visitó el Moll de Costa el 13 de abril de 1904. Foto APT. 1868 Barrio del SerralloUno de los hitos históricos del Port de Tarragona, según Coia Escoda, es la creación del barrio del Serrallo, que nació “por culpa o gracias a la ampliación del puerto”. Donde se sitúa el Moll de Costa “se asentaban las barracas de los pescadores y, para poder construir dicho muelle tuvo que expropiarse a estos ciudadanos y trasladarlos donde en la actualidad se ubica el barrio del Serrallo”. Como curiosidad, Escoda cuenta que en las primeras ordenaciones de construcción de la ciudad “se exigía que las casas de la zona próxima al puerto fueran móviles, con ruedas, para poder desplazar a los habitantes si el puerto necesitaba ampliar su superficie”.

1881-1889 Construcción Moll de CostaMuchos puertos se encuentran cerca de las ciudades que los envuelven. En el caso del Port de Tarragona, el primer muelle que se construyó, tal y como asegura la responsable del archivo, es el Moll de Costa, que actualmente es la marca cultural del enclave que se rehabilitó para abrirse a la ciudadanía.

A finales del siglo XIX el puerto potencia su infraestructura con la construcción del Moll Paral·lel al de Costa, el dique Transversal y el dique de Llevant, que configuran “el núcleo más importante del puerto y las grandes obras del siglo”.

1898 TingladosLos antiguos almacenes portuarios, los tinglados, son una construcción “muy característica de los puertos”.  En Tarragona existen cuatro, el segundo y tercero son del año 1898, y el primero y cuarto datan del 1913.“Los tinglados más antiguos se construyeron justo al lado del muelle, y cuando se edificaron los dos siguientes era necesario que pasaran las grúas, sin embargo, no había espacio suficiente, por lo que desmontaron piedra a piedra el segundo y tercer tinglado para ubicarlos todos en línea”, relata.  

La ZAL, junto con la Terminal Intermodal de Guadalajara, en Puerta Centro, construyen las líneas estratégicas del Port 1922 Construcción del relojEl reloj del Port de Tarragona “se construyó en una época en la cual nadie disponía de reloj”, por lo que fue una construcción clave para los trabajadores de la infraestructura tarraconense, y que estuvo financiado por la patronal y las empresas del puerto.

Tarragona era un punto de aprovisionamiento del ejército republicano, por lo que el puerto fue uno de los focos del conflicto 1936-1939 Guerra Civil EspañolaCoia Escoda señala el conflicto bélico de la Guerra Civil Española como una de las épocas oscuras del Port de Tarragona, el cual “estuvo muy castigado”. De hecho, “la infraestructura sufrió graves desperfectos y llovieron bombas por todas partes”, incide. Escoda destaca que Tarragona, ciudad que se encuentra cerca de las tierras del Ebre, era un punto de aprovisionamiento del ejército republicano, motivo por el cual el enclave portuario era uno de los focos del conflicto. “El puerto también fue aprovechado para ubicar barcos prisión, donde se asilaba a los presos en el mar y se les impedía fugarse”, añade.

Evolución Port de TarragonaA lo largo del tiempo, el Port de Tarragona ha evolucionado con las obras del Moll d’Aragó, la prolongación del dique de Llevant, o la construcción del muelle de Lleida, proyectos que edifican una infraestructura portuaria preparada para potenciar su actividad comercial durante los próximos años. 

Fotos APT.

1957197119832004 “Estamos trabajando para afrontar esta década con dinamismo sostenible”Uno de los valores más importantes que ha conseguido el Port de Tarragona, apunta Coia Escoda, “es la relación puerto-ciudad y diría que es uno de los enclaves que más ha hecho por la ciudadanía en muchos aspectos”. Los últimos años del Port, dejando a un lado su gran vínculo con la localidad, han estado también marcados por su actividad comercial, inversiones y su evolución en el sector.En la actualidad, “estamos trabajando para afrontar esta década con dinamismo sostenible”, asegura Josep Maria Cruset, presidente del Port de Tarragona. “Los proyectos impulsados y destacados en 2019 han sido las obras de la Terminal Intermodal de Guadalajara; la licitación para la construcción del Moll de Balears; el desarrollo del muelle de la Química; la rehabilitación de la Antigua sede de la Autoridad Portuaria y la aprobación de los estudios para la reforma del edificio y de la musealización del Museo del Port, obras que se llevarán a cabo durante 2020 y 2021”, explica Cruset.Líneas estratégicas

La Zona de Actividades Logísticas de Tarragona (ZAL) es uno de los éxitos recientes de la infraestructura portuaria, la cual ampliará en un 20% la superficie del Port dedicada a actividades logísticas relacionadas con los tráficos portuarios.Josep Maria Cruset incide en el incremento que experimentarán los tráficos, entre 2 y 4 millones de toneladas al año, gracias a la ZAL. “Los casi un millón de metros cuadrados de la ZAL ofrecen una gran oportunidad para el territorio, puesto que existe gran saturación y precios elevados en otros espacios logísticos”, añade.

La ZAL, junto con la Terminal Intermodal de Guadalajara, en Puerta Centro, construyen las líneas estratégicas del Port y son “las opciones más eficaces para aquellas empresas que quieran optimizar costos y reducir emisiones”. Este nuevo espacio logístico del Port en el centro de la península, continúa el presidente, “es la clara apuesta por la intermodalidad del Port para optimizar la cadena logística y poder ofrecer a sus clientes un mejor servicio, tanto desde un punto de vista económico como ecológico”.

Récord de cruceristas

Otro de los hitos de 2019 del Port de Tarragona es, sin duda, los 128.000 los pasajeros en 63 escalas que pasaron por el enclave tarraconense batiendo así, el récord de cruceristas del Port.Sin embargo, “2020 será un año de transición ya que la actividad crucerista deberá convivir con la construcción del Moll de Balears, otra de las grandes inversiones de este año”, aclara Cruset. La primera fase de ampliación del Moll de Balears, que ya ha comenzado, contará con la construcción de dos puntos de atraque de cruceros.

Por otra parte, el Port también invertirá en el contradique de Els Prats “en la construcción de una explanada multipropósito y se licitará una concesión para otra terminal de cruceros en ese muelle”, concluye el presidente.

Ficha técnica

» 433 hectáreas de superficie de muelles.

» Calados de 9 a 20 metros.

» Calados en monoboya de 12 a 42 metros.

» 4.500 metros cuadrados de lámina de agua.

» Línea de atraque de 15 kilómetros.

» 35 kilómetros de red ferroviaria con acceso a todos los muelles.

» 1.749.250 metros cuadrados de área de depósito descubiertos.

Josep Maria Cruset, presidente del Port de Tarragona, reitera la apuesta de la infraestructura por la innovación y sostenibilidad. Foto L.E.