Tener un centro logístico en un puerto

Roger Vall

| 26 abril 2021 - Actualizado a las 05:20h

La seguridad, la velocidad, la flexibilidad y la eficiencia de los puertos son un marcador relevante para la economía de nuestro país. Por ese motivo, los puertos no acostumbran a funcionar de manera independiente, sino conectados a una ZAL, áreas que suman un valor añadido, prestando servicios de almacenamiento, agrupación y desagrupación, embalaje, paletización, etiquetado e, incluso, de producción.

Contar con unas buenas instalaciones y servicios, que minimicen las labores, los desplazamientos y los tiempos muertos, así como tener conexiones con otros modos de transporte, ayuda a captar y fidelizar clientes. Es decir, atrae más carga y más barcos y, como consecuencia, más negocio, razón por la que las compañías cada vez valoren más positivamente ubicarse en estos emplazamientos.




Una conexión ágil y fluida entre estas ZALes y los puertos es clave para mejorar su competitividad, así como la de la región e incluso el país en el marco internacional.


Con las ZALes los puertos han pasado a ser puntos integrados en la cadena de producción, comercialización y distribución de las mercancías. Ahora son importantes centros de información en los que se recogen datos y se desarrollan servicios. Por eso, cada vez vemos actividades de desarrollo y promoción más integradas en ellos, como formaciones, programas de fomento de la comunicación logística o ayudas al cliente final.

Al final, estas ZALes llegan a funcionar como hubs empresariales, en los que la concentración de capital y talento promueven sinergias y la creación de nuevas actividades económicas. Además, empiezan a convertirse en espacios idóneos para abordar innovaciones tecnológicas.

Las empresas que se integran en las ZALes portuarias, a día de hoy, pueden acceder a infraestructuras más completas y eficientes, mejorar sus contactos y ahorrar dinero, al acercar su mercancía al puerto y reducir traslados por carretera.

Las autoridades competentes conocen el gran potencial económico y de desarrollo de los puertos, pero también entienden que un puerto no solo conecta la mercancía con el mar y que es vital para el desarrollo empresarial disponer de buenas conexiones intermodales de transporte. Así que, cada vez más, veremos esfuerzos desde las administraciones por acercar el tren (medio limpio, rápido y de gran capacidad) a las ZALes y garantizar servicios adicionales a quienes se instalen.

Teniendo en cuenta estos parámetros, nos encontramos con algunos de los puertos más importantes del país: Algeciras, Valencia, Barcelona, Bilbao y Castellón...

Sin embargo, no todos cabemos en estos puertos y, precisamente, como cada vez son más las empresas que buscan este entorno próspero y dinámico para sus negocios, otros puertos están empezando a despuntar con fuerza, con interesantes programas tecnológicos, formativos, de innovación, medioambientales y emprendimiento. Así, puertos como el de Alicante, Sevilla o Santander están viviendo una fuerte transformación con visión de futuro que seguro se hace extensible a muchos otros puertos del país.

Eso sí, elijas el puerto que elijas para tu proyecto, nuestra recomendación es instalarse con naves industriales desmontables, con un bajo nivel de impacto medioambiental que, además, propician el uso de luz natural y permiten acabados altamente aislantes para la conservación de temperaturas óptimas. Edificios resistentes y versátiles, que se amplían, reducen e, incluso, se trasladan con facilidad. Los tiempos no paran de cambiar y una nave desmontable siempre permitirá redimensionar el negocio e, incluso, trasladarlo, según varíen las necesidades.

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