Uber Freight

JAIME PINEDO Bilbao

Como nativo analógico, confeso y profeso, aún me quedan un buen puñado de gigas libres en la memoria de mi teléfono móvil. No tener Facebook, ni Twitter, ni Instagram, entre otras apps, es lo que tiene. No sólo me libera espacio para poder almacenar cientos de fotos absurdas e inútiles en la Galería, alimentando así mi síndrome de Diógenes digital, sino que me hace sentir una libertad que, a pesar de falsa, lo admito, me proporciona una extraña sensación de cobijo y seguridad.

Y no es postureo. Postureo sería presumir de no haber visto jamás un capítulo de Juego de Tronos. O del Señor de los Anillos. Ni siquiera un segundo. Y de ello puedo posturear y postureo. Sin embargo, los focos de resistencia digital se van poco a poco apagando. Voy entrando en vereda. De hecho, ya he entrado en el universo Uber. No en Bilbao, donde aún no existe, sino en el extranjero. Y confieso que me ha gustado. Es un servicio bueno, bonito y barato. Claro que uno no repara en qué porcentaje...

Para seguir leyendo hazte premium

Escoja el modelo más adecuado

¿Ya tiene una cuenta? Inicie sesión