VALENCIA. La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) reclama soluciones inmediatas en las principales vías y los accesos al área metropolitana de Valencia. La A-7, A-3, V-30, V-21 o la V-35 son carreteras bloqueadas a diario por la alta densidad del tráfico, “la vuelta al colegio agrava la circulación a primera hora de la mañana y a primera de la tarde y además las obras en las principales avenidas de la ciudad empeoran todavía más los atascos en estas vías”, señala Carlos Prades, presidente de FVET.
“El problema es que no se actúa en las carreteras pensando en el futuro, se intentan solucionar los problemas del presente y del pasado parcheando algunos puntos críticos. Con esta perspectiva, cuando se ponga en marcha la nueva terminal norte del Puerto de Valencia, tendremos los mismos problemas de hoy a pesar de las intervenciones que se están llevando a cabo en la V-30 y la A-7. Necesitamos un nuevo acceso al Puerto por la zona norte que descongestione estas dos carreteras”, ha destacado el presidente de FVET.
Los embudos permanentes en el entorno metropolitano junto con el mal estado de la red y la ausencia de planificación de nuevas infraestructuras requieren una atención urgente de las administraciones públicas. La falta de actuaciones estructurales sobre el estado de la red viaria valenciana está generando riesgos evidentes para la seguridad vial, costes operativos crecientes y un impacto directo sobre la salud física y mental de los conductores.
La Federación recuerda además que el by-pass precisa de una actuación integral urgente. Este tramo de la A-7 es la vía de alta intensidad con más tráfico a nivel nacional, “por esta carretera circulan muchísimos transportistas todos los días y han llegado a soportar atascos de 22 km. Tiene el récord de siniestralidad en España... no sé qué más hace falta para que aborden su remodelación de manera integral”, ha señalado Prades.
Al colapso de las carreteras se suman otros problemas enquistados para los transportistas como la escasa dotación de áreas de servicio y descanso específicas para vehículos pesados. Esta ausencia dificulta el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso que, junto a las retenciones diarias, reduce la seguridad de las operaciones nocturnas y afecta directamente al bienestar de los conductores.