VALENCIA. Quienes hablan así son Myriam Otero y Natalia Blanco, secretaria general y gerente, respectivamente, de Apetamcor, miembro de FEINTRA a la que representan en el CNTC, que destacan que en conducción profesional, la mujer representa en torno al 2%. “Es un dato objetivo. Ahora bien, en la gestión, administración y dirección de empresas de transporte la presencia femenina es mucho mayor”, añaden, “no es una cuestión de capacidad. Es una cuestión estructural”.
Además, existen obstáculos claros, enumeran, como: la falta de áreas de descanso seguras y adaptadas; instalaciones sanitarias insuficientes; jornadas imprevisibles y tiempos de espera excesivos o la dificultad de conciliación en determinadas etapas vitales. “Y aquí es fundamental introducir un elemento clave: la planificación no depende solo del transportista”, subrayan Otero y Blanco, “las empresas cargadoras y receptoras de mercancía deben implicarse. Si mejoran su planificación logística, reducen tiempos de espera y organizan mejor las cargas y descargas, el transporte puede planificarse con mayor previsión. Eso mejora la conciliación y hace la profesión más atractiva”.
Asimismo, “es imprescindible que en las bases de las empresas cargadoras existan instalaciones adecuadas para mujeres. La integración no depende solo del transportista; es una responsabilidad compartida en toda la cadena logística”, destacan, “el sistema debe funcionar de manera coordinada”.
¿Qué se puede hacer para impulsar la incorporación femenina a la carretera? Primero, apuntan las expertas, “visibilizando que el transporte actual es tecnología, gestión y digitalización”. Segundo, “con formación específica y apoyo al talento femenino”. Y tercero, “modernizando la organización del trabajo: mejor planificación, reducción de esperas y mayor previsibilidad de rutas”.
La experiencia demuestra que cuando una mujer se incorpora, “el resultado es altamente positivo. Las empresas están satisfechas. No se contratan más mujeres porque no hay más disponibles. Hoy por hoy, su incorporación es prácticamente contratación asegurada”.
Por lo tanto, el futuro de la carretera incluye a las mujeres, “sin duda. El sector necesita relevo generacional y necesita talento. Las empresas están dispuestas a contratar mujeres. Lo que hace falta es crear condiciones estructurales adecuadas. Y eso implica mejorar infraestructuras, planificación y entorno profesional”, concluyen las expertas.