ALGECIRAS. Andalucía Bay 2030, plataforma cívica para el desarrollo estratégico del Campo de Gibraltar, ha dirigido sendas cartas a los coordinadores europeos de los corredores Mediterráneo y Atlántico de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T), solicitando una reunión de trabajo en Bruselas para trasladarles las necesidades de infraestructura del territorio y explorar vías de apoyo desde las instituciones europeas.
Las cartas han sido remitidas a Mathieu Grosch, coordinador europeo del Corredor Mediterráneo TEN-T desde septiembre de 2024, y a François Bausch, coordinador europeo del Corredor Atlántico TEN-T desde septiembre de 2025. Junto a la solicitud de reunión, AndalucíaBay 2030 ha adjuntado el Informe Ejecutivo del I Foro del Estrecho, celebrado el 17 de abril de 2026 en la sede de la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar.
El Corredor Mediterráneo TEN-T discurre desde Algeciras hasta la frontera ucraniana, lo que convierte al Puerto de Algeciras en su nodo terminal occidental y en la puerta atlántica del corredor. El Corredor Atlántico, por su parte, conecta la Península Ibérica con el corazón de Europa: sin una conexión ferroviaria funcional desde el sur, su hinterland queda truncado en su extremo más estratégico.
“El Puerto de Algeciras lo tiene todo: carga, clientes y capacidad; nos falta la vía.” Estas palabras, pronunciadas en el I Foro del Estrecho por el presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, sintetizan la demanda que AndalucíaBay 2030 traslada ahora a Bruselas: la aceleración de la autopista ferroviaria Algeciras–Zaragoza y la mejora de la línea convencional Bobadilla–Algeciras, el único enlace ferroviario existente entre el puerto y la red interior española, que opera sin doblamiento de vía ni electrificación adecuada.
El foro, que reunió a expertos institucionales, académicos y profesionales de España, Marruecos y Gibraltar, concluyó con un diagnóstico compartido: el Estrecho de Gibraltar dispone de una posición geográfica de primer orden y de una actividad portuaria de escala mundial, pero sigue penalizado por la ausencia de una conexión ferroviaria moderna que integre el Puerto de Algeciras con los grandes corredores europeos.
