UNO subraya que el sector ya opera en un contexto de presión constante sobre costes y márgenes. En este escenario, la introducción de una nueva tasa añade incertidumbre y obliga a revisar procesos internos. “La medida incrementa la presión sobre un sector que ya enfrenta costes elevados, márgenes ajustados e incertidumbre estructural, obligando a rediseñar procesos y asumir nuevas cargas administrativas que podrían afectar la competitividad general de la cadena logística”, apunta Aranda.
Aunque el coste final recaiga previsiblemente en el consumidor, desde UNO advierten de que cualquier encarecimiento del producto puede repercutir directamente en los volúmenes gestionados, ya que “cualquier incremento en el precio puede reducir la demanda, disminuyendo los volúmenes que gestionan los operadores, y complicando la planificación de rutas y hubs logísticos”, añade.
Uno de los efectos más inmediatos que anticipa el sector es la reconfiguración de los flujos logísticos y de los puntos de entrada a la Unión Europea. Según UNO, la nueva tasa puede provocar ajustes relevantes en la forma de canalizar los envíos. “Es previsible que se produzcan adaptaciones en la forma de canalizar los envíos y en los puntos de entrada a la Unión Europea, lo que obligará a los operadores a replanificar rutas y capacidades”, señala Francisco Aranda, quien insiste en que este arancel no va a cambiar el trámite que se realiza, sino que habrá que pagar por este tipo de mercancía cuando antes no se hacía, pero el trámite será el mismo.
En este sentido, para determinados sectores y tipologías de productos de ecommerce, será interesante comprobar si el envío directo producto a producto es sustituido en cierto modo por el posicionamiento de stocks en Europa que compensen económicamente y que salven el arancel, al tiempo que permitan una distribución directa y de proximidad dentro de la frontera de la UE.