Jon Azarloza, CEO de VASCO Group, agente de COSCO desde 1991, analiza la evolución del comercio entre China y España, las tendencias logísticas y los desafíos culturales, tecnológicos y geopolíticos del eje Asia-Europa, apuntando que el futuro de esta relación dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse a un entorno cada vez más digital, multimodal y estratégico.
Bilbao. Tras más de tres décadas de colaboración con COSCO, Azarloza repasa la transformación del comercio entre China y Europa, analiza las tendencias de los flujos logísticos y reflexiona sobre los desafíos culturales, tecnológicos y geopolíticos del mercado chino, subrayando que la relación logística entre China y Europa seguirá evolucionando hacia modelos cada vez más complejos, multimodales y tecnológicos, en los que el transporte marítimo continuará siendo predominante, pero acompañado por nuevas soluciones ferroviarias y digitales. En este contexto, señala que comprender la cultura empresarial china, construir confianza y mantener una visión a largo plazo serán factores determinantes para consolidar alianzas duraderas.
China ha pasado de ser “la fábrica del mundo” a un actor logístico y geopolítico de primer orden. Desde su experiencia, ¿cómo ha cambiado el papel de China en el comercio marítimo global en estas tres décadas?
En los últimos 30 años, China ha pasado por transformaciones muy significativas en el comercio mundial. En los años 80 y 90, se consolidó como “la fábrica del mundo”, exportando productos de bajo coste a escala global. A partir de 2000, parte de esta producción se desplazó al sudeste asiático debido a costes y regulaciones, mientras China comenzaba a fortalecerse como importador estratégico de todo tipo de productos, gracias a políticas gubernamentales de incentivo al consumo y la industria nacional.
En la actualidad, China también es un actor relevante en la exportación de productos de alto valor, como coches eléctricos y tecnología avanzada, consolidando su papel logístico y geopolítico. Este cambio refleja su evolución de proveedor global a socio estratégico en la cadena de suministro mundial.
En el eje China–España, ¿qué tendencias de tráfico están marcando actualmente la relación comercial? ¿Estamos ante una fase de consolidación, transformación o redefinición de flujos?
En el eje China–España estamos observando, en prácticamente todos los puertos en los que tenemos presencia directa, un crecimiento sostenido del volumen de importación procedente de China. Con muy pocas excepciones, la tendencia es claramente ascendente y se repite cada año.
Es cierto que los obstáculos arancelarios impuestos por Estados Unidos a determinados productos chinos pueden haber influido en el incremento registrado el pasado ejercicio, favoreciendo un mayor flujo hacia Europa y, en concreto, hacia España. Sin embargo, todavía es pronto para afirmar que se trate de un desvío estructural de tráficos, ya que el crecimiento encaja en gran medida con la evolución orgánica que venimos experimentando.
Lo que también se percibe es que, por encima de las cargas tradicionales, hay un incremento en el valor de las mercancías y que denota un cambio de paradigma que ya se vbe: la carga china comienza a tener mayor calidad y tecnología. En cuanto a las exportaciones hacia China, la evolución no está siendo tan sólida ni tan estable, por lo que el crecimiento no presenta la misma consistencia que en el flujo de importación.
“La relación entre China y Europa seguirá evolucionando hacia modelos cada vez más complejos, multimodales y tecnológicos”
Trabajar con empresas chinas exige entender una cultura empresarial específica. ¿Cuáles son las principales diferencias en la forma de negociar, planificar o tomar decisiones respecto al entorno europeo?
Las diferencias culturales entre China y Europa son evidentes y se reflejan directamente en la forma de hacer negocios. Los retos que enfrenta la comunicación son habituales, pero se superan con la experiencia. Lo más destacable es el respeto a las tradiciones y a las relaciones históricas, así como la visión a largo plazo sobre los resultados inmediatos.
Mientras en Europa se busca rapidez y eficiencia en el corto plazo, en China se valora construir confianza y consolidar proyectos duraderos. Comprender estas diferencias es importante para negociar, planificar y tomar decisiones exitosas. La paciencia y la constancia permiten generar alianzas sólidas, evitando conflictos y aprovechando oportunidades estratégicas que solo se consolidan con el tiempo.
Desde la perspectiva de un agente histórico como VASCO Group, ¿cómo ha evolucionado el perfil de los clientes y cargadores en esta ruta? ¿Más sofisticación, más exigencia, más diversificación?
No observamos grandes cambios en el perfil de los clientes. Las grandes cuentas siguen confiando en el mercado Chino, seguramente porque la experiencia les ha reforzado en su decisión de comprar o vender en China y han visto que la evolución de los productos ha sido positiva.
En un contexto de digitalización, descarbonización y presión por la eficiencia, ¿qué cambios tecnológicos y medioambientales marcarán la próxima década en el eje China–Europa?
En la próxima década, la conexión China-Europa evolucionará de una red de rutas físicas a un ecosistema logístico digital y energético plenamente interconectado. El crecimiento de corredores ferroviarios como el Chongqing-Xinjiang-Europe Railway, en la Belt and Road Initiative, reforzará los esquemas multimodales y permitirá optimizar tiempos, costes y emisiones. Al mismo tiempo, la digitalización seguirá transformando aduanas, puertos y cadenas de suministro mediante datos en tiempo real, mayor interoperabilidad y estándares tecnológicos comunes, con un mayor foco en ciberseguridad y regulación de datos.
Muchas de estas transformaciones están en marcha. La IA gestiona operaciones y rutas en tiempo real, la documentación electrónica basada en blockchain reduce trámites de días a horas y los envíos incorporan certificaciones digitales de huella de carbono, cada vez más relevantes para el cumplimiento normativo europeo.
En Grupo Vasco, nuestro valor no es solo operar en este entorno, sino entenderlo e integrarlo para ofrecer a nuestros clientes soluciones más eficientes, sostenibles y alineadas con la nueva realidad del comercio China-Europa.
En el eje China–España estamos observando un crecimiento sostenido del volumen de importación desde China”
El transporte ferroviario entre China y España en el marco de la Nueva Ruta de la Seda ha ganado protagonismo. ¿Cómo valora su desarrollo, su competitividad frente al marítimo y su viabilidad a medio y largo plazo?
El transporte ferroviario entre China y España, en el marco de la Nueva Ruta de la Seda, ha evolucionado desde un concepto piloto hasta convertirse en una opción de transporte consolidada y fiable, respaldada por el desarrollo de corredores euroasiáticos como la conexión Yiwu-Madrid y los servicios hacia el área de Barcelona o Bilbao a través de hubs como Duisburgo.
Frente a otros modos de transporte, el ferrocarril ofrece un equilibrio competitivo entre velocidad y coste: es bastante más rápido que el transporte marítimo (tiempos de tránsito de entre 12 y 30 días, según ruta y destino), y al mismo tiempo mucho más económico que el transporte aéreo. Además, en contextos de disrupción, el ferrocarril gana relevancia como corredor más estable y diversificado cuando el transporte marítimo se ve obligado a desviar rutas o afrontar retrasos.
El tren resulta especialmente competitivo para mercancías sensibles al tiempo, de mayor valor añadido o críticas para la cadena de suministro, mientras que el transporte marítimo continúa siendo predominante para grandes volúmenes y cargas más orientadas al precio.
A medio plazo, la perspectiva es positiva, aunque su crecimiento dependerá principalmente de tres factores: la estabilidad de los corredores euroasiáticos, la disponibilidad de infraestructuras y capacidad suficiente en terminales, y una mayor coordinación operativa entre los sistemas ferroviarios europeos y asiáticos que garantice tiempos de tránsito fiables. A largo plazo, el ferrocarril jugará un papel cada vez más relevante dentro de cadenas logísticas multimodales, reforzando la resiliencia y flexibilidad de los cargadores en el eje Asia–Europa.
“Las grandes cuentas siguen confiando en el mercado chino”
La posible consolidación de la ruta del Ártico como alternativa entre Asia y Europa genera debate. ¿Qué potencial comercial real le ve y qué condicionantes climáticos, regulatorios o geopolíticos pueden limitar su desarrollo?
La consolidación de la ruta del Ártico durante los meses de verano no será una buena noticia para la sostenibilidad del planeta, pero desgraciadamente dependerá de la medida en que contribuya a ahorrar costes a los consumidores y que estos la demanden. En estos momentos, aunque técnicamente sería viable, la dependencia de la misma de la administración rusa no parece que sea un tema baladí a la hora de que las líneas apuesten firmemente por ella. No parece muy lógico que en un momento en el que se trata de limitar la economía rusa mediante sanciones y restricciones a sus exportaciones, se les provea de una nueva fuente de ingresos. Creo que deberemos esperar para ver si finalmente se consolida o no.
Para una empresa logística española que quiera fortalecer su presencia en el mercado chino, ¿cuáles serían sus recomendaciones clave para minimizar riesgos y maximizar oportunidades?
Destacaría dos aspectos clave, principalmente. En primer lugar, respetar la cultura empresarial china: entender sus códigos de relación, los tiempos de negociación y la importancia de la confianza es fundamental. En China, las relaciones se construyen a largo plazo y la credibilidad pesa tanto como la propuesta comercial. En segundo lugar, tener paciencia. El desarrollo en este mercado no suele ser inmediato. Requiere constancia, presencia continuada y una visión estratégica sostenida en el tiempo. Quien busca resultados rápidos difícilmente consolidará una posición sólida.
VASCO y COSCO, claves de una relación duradera
VASCO Group es agente de COSCO en España desde hace más de tres décadas. ¿Cómo ha evolucionado la relación entre ambas compañías y qué claves explican una alianza tan longeva en un sector tan cambiante?
Desde el año 1991 que comenzamos como agentes de COSCO en Bilbao hasta ahora, han pasado muchas cosas entre COSCO y VASCO Group, la mayoría positivas, al menos para nosotros, y espero que también para ellos.
En la actualidad, somos subagentes de COSCO en Bilbao, Gijón, Vigo y Mauritania y socios accionistas de COSCO Spain (agencia de COSCO en España y Portugal, además de socios fundadores de COSCO Central Europe (agencias de COSCO en Chequia, Eslovaquia, Austria, Hungría y Eslovenia). Por otro lado, tambien somos agentes comerciales de COSCO Breakbulk y Bulk para COSCO Spain.
Actualmente, gestionamos servicios comerciales especializados y participamos en proyectos conjuntos. La clave de esta alianza duradera ha sido cultivar relaciones sólidas y de confianza a lo largo del tiempo, mediante reuniones, viajes y encuentros entre directivos, la propiedad y COSCO, construyendo una relación que supera las idas y venidas del mercado. Esta confianza nos ha permitido crecer como grupo, adaptarnos a los cambios y mantener una visión compartida de desarrollo a largo plazo.
Giro
“Percibimos un cambio relevante en China desde la etapa posterior al COVID. El país está reforzando de manera decidida su industria doméstica y su autosuficiencia, lo que, de forma progresiva, está reduciendo su dependencia tradicional de las exportaciones. Este giro estratégico tiene también una dimensión más amplia: se percibe una China más enfocada en su mercado interno y, en términos generales, menos receptiva a Occidente que en etapas anteriores. Es una tendencia que aún está evolucionando, pero que conviene tener en cuenta a la hora de analizar la relación comercial a medio y largo plazo”.