Alcanzar los objetivos de descarbonización del transporte requiere un impulso decidido de los gases renovables. Así se desprende del Observatorio para la descarbonización del Transporte, elaborado por PwC para Gasnam y presentado hoy en Green Gas Mobility Summit.
MADRID. En la inauguración del encuentro, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, destacó que «este observatorio ayudará a administraciones y empresas a tomar decisiones informadas para avanzar con mayor certidumbre en la descarbonización del transporte».
El informe subraya que los objetivos de reducción de emisiones del transporte son alcanzables a través de una solución multitecnológica basada en el despliegue de nuevas cadenas de suministro energético. Lograrlo exige acelerar de forma inmediata las inversiones en infraestructuras, capacidad industrial y adaptación de flotas. Asimismo, el estudio recalca que las decisiones tomadas entre 2025 y 2030 definirán el éxito en el cumplimiento de las metas de descarbonización para 2040, considerando la inercia del sector y los largos periodos de maduración de los proyectos industriales.
El papel determinante de los gases renovables
Dentro de esta hoja de ruta, los gases renovables emergen como una pieza fundamental para la transición. Arturo Gonzalo, CEO de Enagás, situó este despliegue en el marco del liderazgo de España como referente global de la movilidad sostenible: «España compite en la primera división del transporte global y tiene todo lo necesario para ser un hub de la movilidad sostenible. Lo será con hidrógeno verde y lo es hoy con combustibles como el GNL y el BioGNL. Nuestro país es un referente de la descarbonización marítima: en bunkering superamos en 2025 a un puerto como Róterdam y estamos cada vez más cerca de un hub mundial como Singapur. Y, en lo que va de 2026, España ha incrementado esta actividad un +69%».
Por su parte, la presidenta de Gasnam, Ana Cano, ha puesto en valor el papel determinante que ya desempeña el biometano en la carretera: «El biometano es ya una realidad que descarboniza el transporte: cada vez más operadores de larga distancia apuestan por él para sus flotas, apoyados en una red de estaciones de repostaje en expansión que suministra este gas renovable en toda la Península».
Según las estimaciones de este estudio, España necesitará alcanzar las 278 plantas de biometano en 2040 para contribuir al cumplimiento de los objetivos climáticos del transporte, complementando el desarrollo del hidrógeno, la electrificación y otras tecnologías bajas en carbono.
José Luis Gil, director general de gases renovables de Naturgy ha destacado que el biometano es el biocombustible avanzado más competitivo para reducir emisiones. Ha recordado que los vehículos de gas son ya una tecnología madura que, incluso con gas natural fósil, emiten un 30% menos de CO₂ que los líquidos, y que ese mismo vehículo pasa a ser neutro en carbono cuando reposta biometano. «El reto no es demostrar la ventaja del biometano hoy, sino sostenerla en la próxima década; para eso necesitamos una señal clara de incentivos y agilizar la tramitación de las plantas para que el permitting no se demore años», ha señalado.
En esta misma línea, Eduardo Azcona, de PreZero España, ha puesto el foco en la colaboración público-privada como factor estratégico para industrializar este vector energético: «El potencial de España para producir biometano a partir de los residuos es clave para la independencia energética de nuestro país. Si queremos aprovechar esta enorme oportunidad, empresas, administraciones y ciudadanos debemos impulsar juntos este tipo de proyectos. Esta colaboración es necesaria para facilitar las inversiones que requiere el sector, agilizar los trámites administrativos y cumplir con los objetivos europeos de tratamiento de residuos».
El Observatorio también constata que el hidrógeno renovable utilizado en las refinerías para descarbonizar los carburantes ya no bastará para cumplir la directiva REDIII a partir de 2030. El aumento de la ambición regulatoria en el transporte por carretera obligará a dar el salto al consumo directo de hidrógeno en el transporte mediante vehículos de pila de combustible y el desarrollo de una red de hidrogeneras de ámbito nacional.
Los combustibles sintéticos o derivados de hidrógeno están también llamados a desempeñar un papel de gran relevancia, especialmente en el transporte marítimo y aéreo, lo que requerirá un escalado masivo de la producción de hidrógeno renovable y el desarrollo de la infraestructura que conecte la producción y el consumo.
En concreto, el observatorio estima que la capacidad de electrólisis que va a requerir el sector del transporte para alcanzar sus metas será de entre 7 y 12 GW equivalentes a una demanda superior a 6 millones de toneladas de hidrogeno y derivados en 2040. Aunque esta cifra supera la capacidad correspondiente a los proyectos que actualmente han adoptado la decisión final de inversión en España, el potencial de los proyectos en desarrollo permitiría cubrir esta necesidad si se impulsan las medidas regulatorias necesarias para acelerar su ejecución.
El rol de los combustibles autóctonos en la soberanía energética
El estudio señala que el aprovechamiento de los recursos nacionales para la producción de biometano e hidrógeno representa una oportunidad clave para responder a las necesidades energéticas del transporte, reducir la dependencia exterior y convertir la transición en una palanca de desarrollo económico y liderazgo regional para la Península Ibérica
Alice Acuña, Executive Vice President Trading en Moeve, ha afirmado que «Estamos ante un momento decisivo para nuestro continente. En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y de creciente incertidumbre en las cadenas de suministro energético, el imperativo estratégico de Europa es claro: reforzar su autonomía energética. Las moléculas verdes producidas en Europa ofrecen una hoja de ruta sólida hacia una Europa más resiliente, más competitiva y energéticamente más independiente, al tiempo que posicionan al continente como líder global en la lucha contra el cambio climático».