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La automoción afronta una oportunidad histórica para consolidarse como nodo logístico e industrial europeo

La logística de la automoción busca mayor estabilidad en plena transformación industrial

  • Última actualización
    08 mayo 2026 05:20

Electrificación, digitalización, irrupción de fabricantes chinos, tensión geopolítica, presión sobre los costes y competitividad redibujan el mapa actual de la logística de la automoción.

Madrid. España, segundo fabricante de automóviles de Europa y uno de los grandes nodos logísticos del continente, se enfrenta al desafío de adaptar toda su cadena de suministro a un nuevo modelo industrial que ya no responde a las reglas tradicionales. El vehículo terminado, las piezas, los flujos de importación y exportación, los corredores ferroviarios, las terminales portuarias y las plantas productivas están evolucionando al mismo tiempo.

La entrada masiva de vehículos chinos en Europa se ha convertido en uno de los grandes fenómenos

Y en medio de esa transformación, el sector logístico intenta mantener el equilibrio entre eficiencia operativa, sostenibilidad y capacidad de adaptación.

“Hay un cambio sustancial del modelo productivo y de los actores que participan y toman decisiones”, indica Salvador Blade Sabaté, responsable de Operaciones Sector Automoción de Bergé. “Eso afecta no sólo a la supply chain actual, sino a toda la estrategia de modelo para los próximos 15 años”. Y la fotografía del sector refleja precisamente eso: un momento de transición profunda donde todos los operadores coinciden en una idea común. La automoción seguirá siendo estratégica para España, pero el éxito dependerá de la capacidad para anticiparse al nuevo escenario.

Electrificación

La gran transformación del sector tiene nombre propio: electrificación. La transición hacia el vehículo eléctrico no implica únicamente fabricar otro tipo de automóvil. Supone rediseñar procesos industriales, redefinir cadenas de suministro y modificar completamente determinados flujos logísticos.

Los puertos españoles están absorbiendo un volumen creciente de importaciones procedentes de Asia, especialmente en el segmento del vehículo eléctrico. Eso está generando nuevos flujos y oportunidades tanto para operadores marítimos como ferroviarios y logísticos

Las plantas españolas viven actualmente ese proceso de adaptación mientras Europa acelera sus objetivos de descarbonización y los fabricantes reajustan inversiones, plataformas y capacidades productivas. Para Bergé, uno de los principales retos pasa precisamente por adaptar la logística a ese nuevo modelo industrial. “Hay un cambio sustancial del modelo productivo”, insiste Blade.

La irrupción de nuevos actores internacionales, especialmente fabricantes asiáticos, está modificando además los centros de decisión tradicionales del sector. Ya no se trata únicamente de mover más vehículos, sino de entender nuevas dinámicas industriales, nuevas rutas comerciales y nuevas exigencias operativas.

En paralelo, la producción de vehículos eléctricos está generando cambios relevantes en las factorías españolas y europeas. Desde la Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas (AEFP), su presidente ejecutivo, Juan Diego Pedrero, señala que el mercado ya empieza a mostrar movimientos claros en este sentido. “La producción de vehículos eléctricos está cambiando el entorno de las factorías”. Aunque gran parte de estos vehículos llegan todavía desde China, el sector empieza a observar posicionamientos industriales que podrían abrir nuevas oportunidades logísticas y productivas en España.

El auge chino

La entrada masiva de vehículos chinos en Europa se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de los últimos años. Y España, por posición geográfica y capacidad logística, juega un papel cada vez más relevante. Los puertos españoles están absorbiendo un volumen creciente de importaciones procedentes de Asia, especialmente en el segmento del vehículo eléctrico. Eso está generando nuevos flujos y oportunidades tanto para operadores marítimos como ferroviarios y logísticos.

Desde Bergé consideran que España debe aprovechar este momento para atraer inversión industrial y consolidarse como plataforma productiva y logística del sur de Europa: “Hay que integrar y hacer interesante que se instalen en España fabricantes tanto de vehículos como de componentes, principalmente chinos”, apunta Blade.

El sector coincide en que el futuro de la automoción europea dependerá en gran parte de la capacidad para captar producción y valor añadido dentro del continente. En ese escenario, España parte con ventajas importantes en la que el sector coincide: capacidad industrial consolidada, red portuaria competitiva, experiencia exportadora y un ecosistema logístico especializado que lleva décadas trabajando con el sector de automoción.

El factor humano preocupa al sector

Desde Bergé alertan especialmente sobre el crecimiento sostenido del absentismo laboral, un fenómeno que impacta directamente sobre la competitividad operativa. “Es un aspecto relevante y preocupante”, afirma Salvador Blade. “El porcentaje de absentismo año a año se va incrementando sin control”; y las empresas se encuentran ante el desafío de mantener capacidad operativa suficiente.

El ferrocarril reclama estabilidad y multimodalidad

Existe un ámbito especialmente tensionado en estos momentos dentro de la logística de automoción, y es el ferroviario.

El transporte de vehículo terminado por tren continúa siendo una pieza clave para la competitividad del sector, especialmente por su capacidad para mover grandes volúmenes de manera eficiente y sostenible. Sin embargo, operadores y asociaciones coinciden en que el contexto actual dificulta enormemente la planificación.

Samuel Nevado, director general de Ventas y Operaciones de DB Cargo Iberia, considera que el principal reto es “la extraordinaria volatilidad del contexto industrial”. Los cambios constantes en producción, mix de modelos y destinos generan previsiones cada vez menos estables. Y eso afecta directamente a un modo de transporte que necesita regularidad y planificación para ser competitivo. “El ferrocarril es especialmente competitivo cuando puede trabajar con volúmenes consolidados, horizontes claros y estabilidad operativa”, explica Nevado.

A esa incertidumbre industrial se suma otro gran condicionante: las obras ferroviarias. La modernización de la red ferroviaria española, imprescindible para el futuro del transporte de mercancías, está provocando al mismo tiempo cortes, restricciones y desvíos que complican enormemente la operativa diaria. “Toda esa combinación introduce ineficiencias que no responden a una limitación del modo ferroviario, sino a la falta de anticipación y coordinación”, señala el directivo de DB Cargo Iberia.

Desde AEFP comparten el diagnóstico. Su presidente Juan Diego Pedrero subraya que la fiabilidad sigue siendo el principal elemento a reforzar: “Lo más relevante es dar fiabilidad a los transportes de automóviles por ferrocarril”, afirma. Pese a ello, el sector mantiene una visión estratégica sobre el ferrocarril y considera que su cuota debe crecer en los próximos años.

En este contexto, “las operaciones que demandan los clientes de automoción son cada vez más flexibles”, explica Juan Diego Pedrero (AEFP). La presión sobre el almacenamiento también está transformando las dinámicas logísticas porque las factorías y puertos trabajan con menos capacidad de stock y requieren una sincronización mucho mayor entre producción y transporte. Carlos Hernán, responsable de Operaciones de Logística de Procesos Industriales de Bergé, considera fundamental “mejorar la planificación y tener una mayor visibilidad basada en el análisis de datos”. El objetivo, señalan los entrevistados, pasa por garantizar puntualidad, trazabilidad y capacidad de reacción ante cualquier disrupción.

Si el ferrocarril vive condicionado por las obras, las tensiones en rutas marítimas han alterado los servicios marítimos de automoción. “Las circunstancias geopolíticas obligan a cambiar constantemente las rutas”, explica Iñaki Echeverría, Country Head de Höegh Autoliners Spain. La situación en corredores estratégicos como Suez o el estrecho de Ormuz continúa afectando tanto a tiempos de tránsito como a costes operativos. “La reapertura completa de Suez y Ormuz sería clave”, sostiene Echeverría.