Existe un ámbito especialmente tensionado en estos momentos dentro de la logística de automoción, y es el ferroviario.
El transporte de vehículo terminado por tren continúa siendo una pieza clave para la competitividad del sector, especialmente por su capacidad para mover grandes volúmenes de manera eficiente y sostenible. Sin embargo, operadores y asociaciones coinciden en que el contexto actual dificulta enormemente la planificación.
Samuel Nevado, director general de Ventas y Operaciones de DB Cargo Iberia, considera que el principal reto es “la extraordinaria volatilidad del contexto industrial”. Los cambios constantes en producción, mix de modelos y destinos generan previsiones cada vez menos estables. Y eso afecta directamente a un modo de transporte que necesita regularidad y planificación para ser competitivo. “El ferrocarril es especialmente competitivo cuando puede trabajar con volúmenes consolidados, horizontes claros y estabilidad operativa”, explica Nevado.
A esa incertidumbre industrial se suma otro gran condicionante: las obras ferroviarias. La modernización de la red ferroviaria española, imprescindible para el futuro del transporte de mercancías, está provocando al mismo tiempo cortes, restricciones y desvíos que complican enormemente la operativa diaria. “Toda esa combinación introduce ineficiencias que no responden a una limitación del modo ferroviario, sino a la falta de anticipación y coordinación”, señala el directivo de DB Cargo Iberia.
Desde AEFP comparten el diagnóstico. Su presidente Juan Diego Pedrero subraya que la fiabilidad sigue siendo el principal elemento a reforzar: “Lo más relevante es dar fiabilidad a los transportes de automóviles por ferrocarril”, afirma. Pese a ello, el sector mantiene una visión estratégica sobre el ferrocarril y considera que su cuota debe crecer en los próximos años.
En este contexto, “las operaciones que demandan los clientes de automoción son cada vez más flexibles”, explica Juan Diego Pedrero (AEFP). La presión sobre el almacenamiento también está transformando las dinámicas logísticas porque las factorías y puertos trabajan con menos capacidad de stock y requieren una sincronización mucho mayor entre producción y transporte. Carlos Hernán, responsable de Operaciones de Logística de Procesos Industriales de Bergé, considera fundamental “mejorar la planificación y tener una mayor visibilidad basada en el análisis de datos”. El objetivo, señalan los entrevistados, pasa por garantizar puntualidad, trazabilidad y capacidad de reacción ante cualquier disrupción.
Si el ferrocarril vive condicionado por las obras, las tensiones en rutas marítimas han alterado los servicios marítimos de automoción. “Las circunstancias geopolíticas obligan a cambiar constantemente las rutas”, explica Iñaki Echeverría, Country Head de Höegh Autoliners Spain. La situación en corredores estratégicos como Suez o el estrecho de Ormuz continúa afectando tanto a tiempos de tránsito como a costes operativos. “La reapertura completa de Suez y Ormuz sería clave”, sostiene Echeverría.