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Logística global bajo presión

  • Última actualización
    20 marzo 2026 11:27

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BILBAO. El sistema logístico internacional afronta un nuevo test de resiliencia. El informe de la OMC subraya que Oriente Medio es un punto neurálgico para el comercio mundial, no solo por el tránsito energético, sino también por su papel como hub logístico y de transbordo entre Asia, Europa y África. La interrupción de rutas en el Estrecho de Ormuz y las restricciones al tráfico marítimo han reducido drásticamente el flujo de buques, generando cuellos de botella y aumentando los tiempos de entrega.

En el ámbito aéreo, la cancelación de miles de vuelos en la región ha afectado tanto al transporte de pasajeros como a la carga aérea, reduciendo la capacidad disponible y elevando los costes. Este efecto se traslada directamente a sectores sensibles al tiempo, como el transporte de productos tecnológicos o farmacéuticos.

El encarecimiento del combustible añade presión adicional. Los costes logísticos, que ya venían tensionados tras la pandemia y las crisis geopolíticas previas, vuelven a repuntar. Esto se traduce en mayores precios finales y en una reducción de la demanda, especialmente en economías importadoras de energía como Europa.

El informe también destaca el riesgo de efectos en cadena. La subida del precio de fertilizantes, derivada del aumento del gas, puede impactar en la producción agrícola y alterar los flujos comerciales de alimentos. Asimismo, la incertidumbre geopolítica puede modificar las decisiones de inversión y reconfigurar las cadenas de suministro, favoreciendo rutas alternativas y procesos de relocalización.

En este contexto, la logística global se enfrenta a un doble desafío: absorber el impacto inmediato de las disrupciones y adaptarse a un entorno estructuralmente más incierto. La capacidad de los operadores logísticos y de las infraestructuras portuarias para adaptarse será clave para sostener el comercio internacional en los próximos años.