La Organización Mundial del Comercio (OMC) advierte que la escalada bélica y geopolítica en Oriente Medio amenaza con frenar el crecimiento del comercio mundial en 2026, tensionando el transporte de mercancías, encareciendo la energía y añadiendo incertidumbre a unas cadenas logísticas ya muy presionadas.
BILBAO. El comercio mundial encara 2026 con un horizonte mucho más incierto del previsto hace apenas unos meses. El último informe Global Trade Outlook and Statistics de la Organización Mundial del Comercio (OMC) publicado el pasado jueves, confirma una desaceleración clara tras el fuerte repunte de 2025 y sitúa el foco en un factor determinante: el conflicto en Oriente Medio, que amenaza con alterar tanto los flujos de mercancías como el funcionamiento del transporte global.
Según las previsiones del organismo, el volumen del comercio mundial de mercancías crecerá un 1,9% en 2026, frente al 4,6% registrado en 2025. Sin embargo, este escenario base podría empeorar si se consolidan los efectos del conflicto, especialmente con el encarecimiento de la energía. La OMC advierte de que un shock prolongado en los precios del petróleo podría restar hasta medio punto porcentual al crecimiento previsto.
La OMC advierte de que un shock prolongado en los precios del petróleo podría restar hasta medio punto porcentual al crecimiento previsto
Además, la OMC prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías crezca un 2,6% en 2027 y el del comercio de servicios comerciales un 4,8% en 2026 y un 5,1% en 2027. En conjunto, el comercio de bienes y servicios crecerá un 2,7% en 2026 frente al 4,7% en 2025 y se prevé que el crecimiento del PIB global se modere ligeramente, pasando del 2,9% en 2025 al 2,8% tanto en 2026 como en 2027.
Nodo logístico crítico
El comercio de servicios, estrechamente vinculado al transporte y al turismo, también se verá afectado. La organización estima que el crecimiento podría reducirse en 0,7 puntos porcentuales debido a las disrupciones en rutas marítimas y aéreas, así como al encarecimiento del combustible.
En este contexto, el transporte internacional de mercancías emerge como uno de los sectores más expuestos. La región del Golfo actúa como un nodo logístico crítico para el comercio global, especialmente en el tránsito energético y en rutas marítimas estratégicas. Cerca del 20% del consumo mundial de petróleo líquido transita por el Estrecho de Ormuz, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de alto impacto para los costes logísticos y la estabilidad de las cadenas de suministro.
Pese a este escenario, el comercio mundial no pierde completamente su dinamismo. El crecimiento en 2025 superó las expectativas, impulsado en gran medida por la demanda de bienes relacionados con la inteligencia artificial, que compensó el impacto de los aranceles y la incertidumbre comercial.
EL DATO
+2,6
2027. La OMC prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías crezca un 2,6% en 2027.
Asia volvió a liderar este crecimiento, aportando el 71% del aumento del comercio global de mercancías. Sin embargo, este impulso difícilmente se repetirá con igual intensidad en 2026, en un entorno de mayores costes y tensiones geopolíticas.
El informe también pone el acento en la creciente fragmentación del comercio internacional. La proporción de intercambios bajo condiciones de nación más favorecida se ha reducido hasta el 72%, reflejando un aumento de acuerdos preferenciales y cambios en la política comercial global.
En el epicentro de las tensiones
En paralelo, los indicadores adelantados muestran que la actividad comercial mantenía una inercia positiva a comienzos de 2026. El tráfico de contenedores y los nuevos pedidos de exportación apuntaban a una evolución sólida antes del estallido del conflicto, lo que sugiere que el impacto se materializará con mayor intensidad en los próximos meses.
El tráfico de contenedores y los nuevos pedidos de exportación apuntaban a una evolución sólida antes del estallido del conflicto, lo que sugiere que el impacto se materializará con mayor intensidad en los próximos meses
Otro de los elementos clave es la evolución de los costes energéticos. El petróleo ha alcanzado niveles cercanos a los 90 dólares por barril, mientras que el gas natural licuado también ha experimentado fuertes subidas. Este encarecimiento no solo afecta al transporte, sino también a la producción industrial y a la demanda global.
La OMC advierte además del impacto indirecto sobre sectores como la agricultura, debido al aumento del precio de fertilizantes vinculados al gas natural, lo que puede generar tensiones adicionales en los flujos comerciales de alimentos.
En definitiva, el comercio internacional entra en una fase de menor crecimiento, mayor volatilidad y creciente dependencia de factores geopolíticos. La resiliencia mostrada en 2025 se enfrenta ahora a un entorno más complejo, en el que el transporte de mercancías y la logística global vuelven a situarse en el epicentro de las tensiones.
Cambio de ciclo del comercio mundial
El informe Global Trade Outlook and Statistics de la OMC muestra con claridad el cambio de ciclo del comercio mundial tras el fuerte rebote de 2025 . Si el volumen de comercio de mercancías creció un 4,6% en 2025, para 2026 se prevé una desaceleración hasta el 1,9% en el escenario base, con una ligera recuperación hasta el 2,6% en 2027. La OMC incorpora en su informe (ver gráfico) escenarios alternativos: uno de altos precios energéticos, que reduciría el crecimiento hasta el 1,4%, y otro impulsado por la demanda de bienes ligados a la inteligencia artificial, que podría elevarlo hasta el 2,4%. También se observa el peso determinante de Asia como principal contribuyente al crecimiento. En conjunto, el gráfico refleja un comercio más volátil, condicionado por factores geopolíticos y tecnológicos, con una clara pérdida de dinamismo respecto a ejercicios anteriores.
Proyección del comercio regional de mercancías
En el escenario base, se espera que Asia registre el crecimiento más rápido de importaciones de mercancías en 2026 (3,3%), seguida de África (3,2%), Sudamérica (2,5%), Europa (1,3%) y Oriente Medio (1,0%). Las importaciones de mercancías de Norteamérica se mantendrían estables (0,3%) en este escenario, mientras que las de la Comunidad de Estados Independientes (CEI)(1) la región se contraería (-2,0%).
En el lado de la exportación de mercancías, Asia volvería a tener el crecimiento más rápido de cualquier región (3,5%), al igual que Sudamérica (3,5%), seguida de Norteamérica (1,4%), la CEI (1,3%) y África (1,2%). Por otro lado, las exportaciones de mercancías de Oriente Medio se ralentizarían bruscamente (0,6%) mientras que las europeas seguirían estancadas (0,5%). Por su parte, los países menos desarrollados experimentarán un crecimiento del 4,5% en las importaciones de mercancías y del 2,9% en las exportaciones de mercancías en 2026 bajo el escenario base.
Por otra parte, bajo el escenario de precios elevados de la energía, las regiones importadoras netas de combustible, como Asia y Europa, enfrentarían los mayores recortes en el crecimiento de las importaciones de mercancías entre los escenarios de precios elevados y la base. Asimismo, las economías que sean exportadoras netas de combustible y que aún puedan exportar disfrutarían en términos generales de mayores ingresos y, por tanto, de un mayor crecimiento de las importaciones.
Logística global bajo presión
El sistema logístico internacional afronta un nuevo test de resiliencia. El informe de la OMC subraya que Oriente Medio es un punto neurálgico para el comercio mundial, no solo por el tránsito energético, sino también por su papel como hub logístico y de transbordo entre Asia, Europa y África. La interrupción de rutas en el Estrecho de Ormuz y las restricciones al tráfico marítimo han reducido drásticamente el flujo de buques, generando cuellos de botella y aumentando los tiempos de entrega.
En el ámbito aéreo, la cancelación de miles de vuelos en la región ha afectado tanto al transporte de pasajeros como a la carga aérea, reduciendo la capacidad disponible y elevando los costes. Este efecto se traslada directamente a sectores sensibles al tiempo, como el transporte de productos tecnológicos o farmacéuticos.
El encarecimiento del combustible añade presión adicional. Los costes logísticos, que ya venían tensionados tras la pandemia y las crisis geopolíticas previas, vuelven a repuntar. Esto se traduce en mayores precios finales y en una reducción de la demanda, especialmente en economías importadoras de energía como Europa.
El informe también destaca el riesgo de efectos en cadena. La subida del precio de fertilizantes, derivada del aumento del gas, puede impactar en la producción agrícola y alterar los flujos comerciales de alimentos. Asimismo, la incertidumbre geopolítica puede modificar las decisiones de inversión y reconfigurar las cadenas de suministro, favoreciendo rutas alternativas y procesos de relocalización.
En este contexto, la logística global se enfrenta a un doble desafío: absorber el impacto inmediato de las disrupciones y adaptarse a un entorno estructuralmente más incierto. La capacidad de los operadores logísticos y de las infraestructuras portuarias para adaptarse será clave para sostener el comercio internacional en los próximos años.