Valencia. El Consejo General de los Colegios de Agentes de Aduanas y Representantes Aduaneros es consciente de las principales fortalezas del sistema portuario, que pasan por “la solidez del marco normativo europeo, la existencia de profesionales altamente cualificados en todos los eslabones de la cadena, una regulación de la representación aduanera que aporta garantías de legalidad y avances importantes en análisis de riesgos y digitalización”.
Pero, como expone Antonio Llobet, presidente del CGAA, también hay deficiencias y cabe señalar: la falta de homogeneidad en la aplicación de criterios entre distintos puntos de control, los problemas de interoperabilidad entre los distintos sistemas informáticos y la implantación precipitada de determinadas herramientas digitales, así como la necesidad de reforzar los recursos humanos y técnicos en momentos de alta presión operativa. “La seguridad no puede medirse sólo en términos de control. También debe medirse en términos de previsibilidad y eficiencia”, opina.
Preguntado por las principales reivindicaciones, Llobet enumera cinco ejes: digitalización inteligente, “no basta con digitalizar el papel, hay que rediseñar procesos y garantizar interoperabilidad real”; homogeneidad de criterios, “la unidad de mercado requiere una aplicación uniforme de la normativa”; seguridad jurídica, “las empresas necesitan previsibilidad para planificar sus operaciones”; colaboración público-privada estructurada: “los representantes aduaneros somos unos aliados estratégicos de la Administración”; y reconocimiento claro de la figura y actividad del agente en el nuevo marco europeo, “la reforma del CAU y figuras como el Trust & Check deben reforzar —no debilitar— la función de los agentes de aduanas y representantes aduaneros”.
Como subraya el presidente, “el CGAA defiende un modelo de puerto moderno, digital, seguro y cooperativo, donde el control y la facilitación del comercio no sean conceptos opuestos, sino complementarios”.
Por otro lado, en el ámbito de los objetivos sostenibles, Llobet reitera que la sostenibilidad ya no es un elemento accesorio “sino estructural. Instrumentos como el CBAM, los controles sobre residuos, baterías o trazabilidad ambiental forman parte del día a día del comercio exterior”.
En este sentido, desde el CGAA se defiende que la sostenibilidad debe integrarse con proporcionalidad y seguridad jurídica. Como ejemplo, detalla, la aplicación del sistema CATCH en productos pesqueros “que demuestra que una buena finalidad normativa puede verse empañada por una implantación técnica deficiente, generando colapsos en puertos y aeropuertos”. Por eso, “reclamamos sostenibilidad, pero con interoperabilidad, planificación y diálogo previo con los operadores”, concluye.