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LOGÍSTICA · Las explotaciones logísticas del frío comienzan a despertar el interés de inversores internacionales

Los buenos resultados de las plataformas frigoríficas alientan la atracción de inversiones

  • Última actualización
    26 enero 2026 13:20

2025 fue un año positivo para las explotaciones logísticas especializadas en productos a temperatura controlada. El sector prevé que los altos volúmenes de ocupación se mantengan en 2026, aunque las empresas siguen teniendo encima de la mesa grandes retos, como mantener su competitividad, ajustar los costes relacionados con la factura energética o afianzar su apuesta por la sostenibilidad.

VALENCIA. La abundancia de productos relacionados con el sector vegetal provocó una expansión de los productos almacenados más allá de la temporalidad de las cosechas y supuso una situación de ocupación prácticamente completa durante todo 2025.

Tal y como subraya Marcos Badenes, secretario general de la Asociación de Explota-ciones Frigoríficas, Logística y Distribución de España (ALDEFE), las empresas han sabido dar respuesta a la necesidad de almacenar productos a temperatura controlada con un volumen disponible muy ajustado. No obstante, matiza que para que estos volúmenes sean rentables han de ir ligados a una rotación continúan de productos: “La ocupación en exclusiva no es la mejor de las situaciones, no obstante, no podemos desdeñar que ha sido un buen ejercicio”.

Para este año, y salvo sorpresa mayúscula, se espera que esta tendencia se mantenga. Es decir, altos volúmenes de almacenaje sobre todo en los grandes nodos logísticos de la Península Ibérica que se ligan a una producción alta a nivel agrario y un mantenimiento de las exportaciones.

Unido a esto, las problemáticas con temas de salud animal como la lengua azul y la peste porcina implican que, al disminuirse las exportaciones y continuar el sacrificio de animales, los almacenes frigoríficos de servicio público tienen que asumir el rol de almacén de control de los stocks. A esto hay que sumar la entrada en funcionamiento de instalaciones frigoríficas que ahora mismo están en construcción o ampliaciones de algunas que ya están construidas.

Esta situación ha provocado que el sector del almacenamiento frigorífico comience a ser atractivo para inversores internacionales. Badenes afirma que, al ser una actividad en crecimiento, “podemos asegurar unas rentabilidades base” en un entorno de alta estabilidad. Pero hay más. “La Península Ibérica empieza a ser contemplada como un único territorio considerada como un punto de entrada de primer nivel de productos procedentes de América Latina o de África, productos generalmente de carácter alimentario y que necesitan temperatura controlada para mantener sus características y ser comercializables en la Unión Europea”, afirma el secretario general de ALDEFE.

Al parecer, se está gestando un gran hub logístico del frío que complementa y amplía los metros cúbicos disponibles incorporando nuevos proyectos, algo que Badenes califica como “buena noticia”.

Eficiencia y tecnología

Sin embargo, y a pesar de este buen contexto, las explotaciones frigoríficas siguen teniendo encima de la mesa grandes retos a los que dar respuesta. Y, sin duda, el gran reto por excelencia es el de conseguir una mayor eficiencia, sobre todo en materia energética.

La factura energética sigue siendo uno de los principales gastos para la producción de frío, por lo que su ajuste y control es un aspecto “crítico, ya que tiene un peso específico en la cuenta de resultados”, recuerda Badenes. Por tanto, todas las tecnologías ligadas a la consecución de la autonomía energética y la consecuente disminución de los costes financieros son importantísimas. “La sustitución de compresores, la mejora de los aislantes, la climatización de los muelles de carga y las puertas automáticas, así como todo aquello ligado a la producción energética como puede ser la utilización de placas solares, centrales de biomasa o incluso aerogeneradores son muy importantes y han sido tomados en cuenta por nuestras empresas”, puntualiza el secretario general de ALDEFE.

En paralelo comienzan a ser frecuentes inversiones en sistemas que mejoren la eficiencia intralogística, como es el caso de la automatización de instalaciones que garantizan tanto los propios movimientos de carga en el almacenaje como una rotación de productos completamente optimizada. “También empiezan a plantearse aspectos relativos al análisis de datos con inteligencia artificial, tanto los propios de la actividad logística como incluso los de gestión de las cámaras frigoríficas”, apunta Badenes.

El crecimiento del sector implica, consecuentemente, un aumento de la demanda de energía eléctrica, que viene dada tanto por una creciente demanda de las empresas que ya operan como aquellas que ponen en marcha nuevos proyectos. Al respecto, desde ALDEFE lamentan la poca agilidad actual para conseguir incrementar el flujo energético.

Por un lado, las empresas se encuentran con dificultades administrativas provocadas por el volumen de documentación de contenido técnico que se precisa. “Los certificados y los permisos que se requiere para abrir una instalación frigorífica son extremamente penosos, caros y lentos”, denuncia el directivo de la asociación.

Pero, además, a esto hay que sumar las dificultades técnicas propias de una insuficiencia de planificación y una red eléctrica que, a juicio de Badenes, “a todas luces se está quedando en muchos casos obsoleta para dar servicio a las empresas que precisan un volumen importante de energía”. Cada vez es más complicado que una instalación nueva, con grandes medios aplicados a la eficiencia energética y la descarbonización, y que, en muchos casos aplican tecnologías de última generación, puedan tener en plazo y forma la conexión necesaria a la red eléctrica para iniciar su actividad cuando se tiene previsto.

En esos primeros momentos, las empresas utilizan generadores portátiles de carácter industrial, “equipos que ni mucho menos otorgan la capacidad necesaria para poner en marcha toda la cámara frigorífica y que, además, tienen un coste económico altísimo y una repercusión medioambiental importante”.

EN DESTACADO
Marcos Badenes
secretario general de ALDEFE

“Los certificados y los permisos que se requiere para abrir una instalación frigorífica son extremamente penosos, caros y lentos”

¿Consumidor electrointensivo?

Desde hace años, una de las grandes reivindicaciones del sector para con la Administración Pública es su inclusión dentro de la categoría de consumidor electrointensivo.

Aunque en los últimos años ha habido avances en las conversaciones mantenidas con el sector público, lo cierto es que las explotaciones frigoríficas aún no están incluidas, por lo que no pueden optar a ayudas estatales en materia de clima, protección del medio ambiente y energía.

Por otro lado, desde ALDEFE se defiende que la aplicación de las normas generales de seguridad en instalaciones industriales que imperan en las cámaras frigoríficas y especialmente las relativas a protección antiincendios sean “lo más claras posibles para no dar lugar a multitud de interpretaciones dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre la instalación e incluso del municipio”. Asimismo, demandan que las instalaciones de servicio público que trabajan la prestación de servicios de frío a terceros se vean protegidas “frente a la competencia desleal de los almacenes frigoríficos privados que sacan a mercado los espacios de almacenamiento que no utilizan y que, en muchos casos, no reúnen las condiciones necesarias para la prestación de servicios con el nivel y garantías que la normativa exige y que los frigoríficos de servicio público sí cumplen”.

Finalmente, desde ALDEFE piden a la Administración que encuadre a los almacenes de servicio público “en un epígrafe propio que pueda diferenciar nuestras instalaciones (que no sufren accidentes de importancia reseñable) de los almacenes, principalmente privados, que sí tienen esta problemática”.

EN DETALLE

¿Hacia dónde van las grandes inversiones?

Las inversiones en el sector del almacenamiento logístico del frío van ligadas a grandes instalaciones multiproducto y multitemperatura, con contratos de servicios de frío de larga duración y con clientes de primer nivel que aseguran un volumen de almacenaje suficiente como para plantear una inversión de ese calado. Además, muchas de estas inversiones se destinan a la creación o ampliación de grandes redes de frío. En cualquier caso, son instalaciones de última generación, con avances tecnológicos de primer nivel, respetuosas con el medio ambiente y, en muchos casos, incorporando tecnologías de automatización.

Sostenibilidad sostenible

Desde hace años, las empresas frigoríficas trabajan para adaptarse a las políticas respetuosas con el medio ambiente y la sostenibilidad energética, pero sin comprometer su viabilidad financiera y la supervivencia de la competencia. Es lo que desde la asociación ALDEFE denominan sostenibilidad sostenible.

Dentro de esta estrategia se enmarca la iniciativa puesta en marcha en colaboración con AENO, con la creación de un sello de calidad de Eficiencia en Instalaciones con Gases Refrigerantes, que permita reflejar “una mejora en el cumplimiento normativo que impone la eliminación de los gases de efecto invernadero gracias a la sustitución de los gases fluorados por gases de bajo poder de calentamiento atmosférico como son los gases A2L, de forma que se cumplen ambos requisitos”, afirma el secretario general de ALDEFE, Marcos Badenes.

Por un lado, se produce una reducción importantísima en el coeficiente de calentamiento atmosférico y además se permite que las compañías puedan afrontar este cambio a un coste razonable y con el respaldo del mencionado sello de calidad.

Además, las empresas tienen muy claro que la sostenibilidad a largo plazo es rentable, de ahí las inversiones sustanciales en la mejora de los equipos y en la reducción de los consumos energéticos y, por tanto, de los consumos de energía eléctrica. A esto hay que sumar tecnologías más experimentales, como la utilización de carretillas de hidrogeno, o la implementación de generadores a partir de biomasa.