VALENCIA. La abundancia de productos relacionados con el sector vegetal provocó una expansión de los productos almacenados más allá de la temporalidad de las cosechas y supuso una situación de ocupación prácticamente completa durante todo 2025.
Tal y como subraya Marcos Badenes, secretario general de la Asociación de Explota-ciones Frigoríficas, Logística y Distribución de España (ALDEFE), las empresas han sabido dar respuesta a la necesidad de almacenar productos a temperatura controlada con un volumen disponible muy ajustado. No obstante, matiza que para que estos volúmenes sean rentables han de ir ligados a una rotación continúan de productos: “La ocupación en exclusiva no es la mejor de las situaciones, no obstante, no podemos desdeñar que ha sido un buen ejercicio”.
Para este año, y salvo sorpresa mayúscula, se espera que esta tendencia se mantenga. Es decir, altos volúmenes de almacenaje sobre todo en los grandes nodos logísticos de la Península Ibérica que se ligan a una producción alta a nivel agrario y un mantenimiento de las exportaciones.
Unido a esto, las problemáticas con temas de salud animal como la lengua azul y la peste porcina implican que, al disminuirse las exportaciones y continuar el sacrificio de animales, los almacenes frigoríficos de servicio público tienen que asumir el rol de almacén de control de los stocks. A esto hay que sumar la entrada en funcionamiento de instalaciones frigoríficas que ahora mismo están en construcción o ampliaciones de algunas que ya están construidas.
Esta situación ha provocado que el sector del almacenamiento frigorífico comience a ser atractivo para inversores internacionales. Badenes afirma que, al ser una actividad en crecimiento, “podemos asegurar unas rentabilidades base” en un entorno de alta estabilidad. Pero hay más. “La Península Ibérica empieza a ser contemplada como un único territorio considerada como un punto de entrada de primer nivel de productos procedentes de América Latina o de África, productos generalmente de carácter alimentario y que necesitan temperatura controlada para mantener sus características y ser comercializables en la Unión Europea”, afirma el secretario general de ALDEFE.
Al parecer, se está gestando un gran hub logístico del frío que complementa y amplía los metros cúbicos disponibles incorporando nuevos proyectos, algo que Badenes califica como “buena noticia”.
Eficiencia y tecnología
Sin embargo, y a pesar de este buen contexto, las explotaciones frigoríficas siguen teniendo encima de la mesa grandes retos a los que dar respuesta. Y, sin duda, el gran reto por excelencia es el de conseguir una mayor eficiencia, sobre todo en materia energética.
La factura energética sigue siendo uno de los principales gastos para la producción de frío, por lo que su ajuste y control es un aspecto “crítico, ya que tiene un peso específico en la cuenta de resultados”, recuerda Badenes. Por tanto, todas las tecnologías ligadas a la consecución de la autonomía energética y la consecuente disminución de los costes financieros son importantísimas. “La sustitución de compresores, la mejora de los aislantes, la climatización de los muelles de carga y las puertas automáticas, así como todo aquello ligado a la producción energética como puede ser la utilización de placas solares, centrales de biomasa o incluso aerogeneradores son muy importantes y han sido tomados en cuenta por nuestras empresas”, puntualiza el secretario general de ALDEFE.
En paralelo comienzan a ser frecuentes inversiones en sistemas que mejoren la eficiencia intralogística, como es el caso de la automatización de instalaciones que garantizan tanto los propios movimientos de carga en el almacenaje como una rotación de productos completamente optimizada. “También empiezan a plantearse aspectos relativos al análisis de datos con inteligencia artificial, tanto los propios de la actividad logística como incluso los de gestión de las cámaras frigoríficas”, apunta Badenes.
El crecimiento del sector implica, consecuentemente, un aumento de la demanda de energía eléctrica, que viene dada tanto por una creciente demanda de las empresas que ya operan como aquellas que ponen en marcha nuevos proyectos. Al respecto, desde ALDEFE lamentan la poca agilidad actual para conseguir incrementar el flujo energético.
Por un lado, las empresas se encuentran con dificultades administrativas provocadas por el volumen de documentación de contenido técnico que se precisa. “Los certificados y los permisos que se requiere para abrir una instalación frigorífica son extremamente penosos, caros y lentos”, denuncia el directivo de la asociación.
Pero, además, a esto hay que sumar las dificultades técnicas propias de una insuficiencia de planificación y una red eléctrica que, a juicio de Badenes, “a todas luces se está quedando en muchos casos obsoleta para dar servicio a las empresas que precisan un volumen importante de energía”. Cada vez es más complicado que una instalación nueva, con grandes medios aplicados a la eficiencia energética y la descarbonización, y que, en muchos casos aplican tecnologías de última generación, puedan tener en plazo y forma la conexión necesaria a la red eléctrica para iniciar su actividad cuando se tiene previsto.
En esos primeros momentos, las empresas utilizan generadores portátiles de carácter industrial, “equipos que ni mucho menos otorgan la capacidad necesaria para poner en marcha toda la cámara frigorífica y que, además, tienen un coste económico altísimo y una repercusión medioambiental importante”.