BARCELONA. Una vez en funcionamiento, la terminal tendrá un tráfico equivalente al 25% del volumen total que mueve la infraestructura catalana, que en 2025 alcanzó las 716.000 unidades. Esta cifra supuso un aumento del 5,1%, impulsado principalmente por el repunte del 44% de las importaciones, hasta las 186.116 unidades, mientras que las exportaciones descendieron un 6%, hasta las 323.951 unidades. La construcción del equipamiento implicará una inversión de hasta 75 millones de euros por parte de la compañía japonesa.
La compañía nipona se muestra optimista respecto a la evolución del tráfico y plantea la posibilidad de alcanzar los 300.000 vehículos en Barcelona, un volumen que permitiría a Port de Barcelona superar el millón de unidades anuales gestionadas.
El presidente de Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, destacó la voluntad del enclave catalan de consolidarse como referente en el sector automovilístico. “Nuestras terminales han sido capaces de conectar con los grandes mercados internacionales, y gracias a ello Port de Barcelona se ha posicionado como uno de los principales puertos del Estado y de Europa en el transporte de vehículos”, señaló. Asimismo, subrayó que “el sector está en constante cambio, lo que nos obliga a ser más resilientes, flexibles y previsores que nunca”, poniendo como ejemplo la capacidad del puerto para seguir creciendo y diversificando mercados.