Raminatrans acude una edición más a su cita con Fruit Logistica, a donde ha desplazado un equipo de profesionales que exploran nuevas oportunidades en un mercado que observa cómo los conflictos geopolíticos, los desvíos por el cabo de Buena Esperanza y el debate sobre Mercosur, reconfigura los flujos del perecedero, con especial impacto en el cítrico y en los tráficos con Asia y América.
berlín. La coyuntura internacional ha alterado de forma profunda los equilibrios del comercio hortofrutícola, especialmente en el ámbito del transporte refrigerado, según expone Antonia Giménez, Reefer Manager de Raminatrans, que visita esta semana Fruit Logistica en Berlín junto a sus compañeros Juan Carlos de la Chica, José Vicente Pérez y Sampa Ruiz.
Optimismo moderado
Giménez subraya que “toda la situación política y las guerras han afectado muchísimo a la exportación y a la importación de perecederos”, hasta el punto de dejar en mínimos algunos tráficos históricos, y explica que el cierre del Canal de Suez ha golpeado con especial dureza a los envíos hacia Oriente Medio y Asia, ya que “el perecedero no aguanta los tiempos de tránsito” impuestos por los desvíos.
El resultado ha sido una práctica paralización de determinados flujos, “salvo algún producto que pueda aguantar más días”, aunque Giménez se muestra moderadamente optimista ante la posibilidad de que algunas navieras retomen el paso por Suez. “Esperamos salvar la segunda campaña del cítrico y que aumente el tráfico a través del canal”, afirma.
La segunda parte de la campaña citrícola centra ahora la atención de muchos operadores, ya que zonas como Asia siguen siendo estratégicas para la naranja española. Reducir los largos trayectos por el cabo de Buena Esperanza es, en palabras de Giménez, clave para recuperar competitividad en costes y tiempos.
En el eje occidental, la Reefer Manager de Raminatrans recuerda que España actúa principalmente como importador desde Sudamérica y Sudáfrica, mientras que Estados Unidos suele concentrarse antes de Navidad. Este año, reconoce, “entre la falta de producto y el tema arancelario, la campaña ha sido mínima”.
Visión sobre UE-Mercosur
Sobre Mercosur, Giménez defiende una visión menos alarmista y asegura que los productos de estos países “complementan nuestras campañas”, y recalca además que no existe un riesgo para la salud. “Los fitosanitarios que afectan a la seguridad alimentaria no entran en la Unión Europea; las autoridades no los dejan pasar”, matiza Giménez, quien considera que falta “pedagogía y transparencia” para explicar un debate que, mal contado, distorsiona la realidad del sector.