VALENCIA. El combustible constituye una parte sustancial de los costes de explotación de los buques y, en muchos tráficos, supera el 50% del total, una situación agravada por la guerra de Irán, según la patronal de navieros españoles ANAVE.
En un contexto en el que los precios de los combustibles marinos han registrado una escalada histórica a raíz del conflicto iniciado el 28 de febrero en Oriente Medio, ANAVE lamenta que las medidas aprobadas para paliar el impacto de esta crisis se limiten a bonificar el combustible de los servicios insulares de carga y pasaje, dejando fuera a los servicios de carga pura. “Esta exclusión introduce una diferencia de trato entre tipos de buque y servicios que no responde a una justificación objetiva, ni desde la perspectiva del interés general ni desde la del impacto real que esta crisis está teniendo sobre los costes de explotación”, afirman fuentes de la patronal.
Los buques de carga pura, incluidos los portacontenedores, los buques ro-ro y los buques de carga general se están viendo afectados por el encarecimiento del combustible. Tal y como recuerdan desde ANAVE, estos buques, al igual que los servicios mixtos de carga y pasaje, “prestan servicios logísticos esenciales para el abastecimiento de los territorios españoles no peninsulares y para el funcionamiento de numerosas cadenas de suministro de especial relevancia para la economía española”.
Por ello, desde ANAVE entienden “necesario revisar con urgencia el alcance de las ayudas aprobadas, de forma que no se excluya a operadores que desempeñan funciones igualmente esenciales y soportan el mismo impacto derivado de la crisis”. Tal y como advierten desde la patronal, “limitar el ámbito de aplicación de las bonificaciones únicamente a los servicios con pasaje a bordo puede generar efectos discriminatorios entre operadores y distorsiones difíciles de justificar en la actual coyuntura”.
Entre el 27 de febrero y el 24 de marzo de 2026, el IFO 380 pasó de 463,0 a 821,5 dólares por tonelada (de media en los 20 principales puertos de suministro del mundo); el MGO, de 797,5 a 1.568,5 dólares por tonelada; y el VLSFO, de 543,5 a 974,5 dólares por toneladas. En apenas tres semanas, los tres productos han subido entre un 80% y un 90%, de modo que su precio prácticamente se ha duplicado. “Además, el IFO 380 y el MGO han registrado máximos históricos, superando incluso los niveles observados durante el fuerte repunte de 2008 y durante la crisis energética asociada a la guerra de Ucrania”, recuerdan desde ANAVE.
La comparación con los combustibles terrestres pone aún más de relieve la singularidad del actual shock que está afectando al mercado de los combustibles marinos. Según datos del Weekly Oil Bulletin de la Comisión Europea recogidas por la propia asociación, entre la semana del 23 de febrero y la del 16 de marzo de 2026 el precio de venta al público del gasóleo en España subió un 29,1% y el de la gasolina 95, un 16,1%. Incluso eliminando impuestos, los incrementos, del 42,9% y del 26,4%, respectivamente, siguen estando muy por debajo del encarecimiento de los combustibles marinos.