El transporte marítimo es, probablemente, el modo de transporte más regulado a escala internacional en materia ambiental. Las navieras llevan años yendo por delante en cuanto al cumplimiento de las exigencias ambientales, pero desde la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE) advierten que las compañías no pueden afrontar ese desafío solas.
VALENCIA. Elena Seco, directora general de ANAVE recuerda que “ya estamos sujetos a obligaciones y medidas adoptadas en la OMI”, como la monitorización y reporte de consumo, índices de eficiencia energética, o estándares relacionados con la operación del buque. No obstante, para que la descarbonización sea eficaz, la patronal insta a que ese marco sea global: “la actividad es mundial, las cadenas logísticas son internacionales y las decisiones de ruta y de escala se toman en función de costes y reglas comparables”.
En este contexto, las normas europeas incrementan el coste regulatorio, y eso se está traduciendo en desvíos de tráficos, pérdida de competitividad y, en la práctica, desplazamiento de las emisiones.
Según ANAVE, el alcance actual de la directiva ETS y el reglamento Fuel EU Marítimo apenas cubre el 0,2% de las emisiones globales de CO2 y alrededor del 8% de las emisiones del transporte marítimo
“Por eso, desde ANAVE insistimos en la alineación y compatibilidad entre Unión Europea y OMI. Europa puede y debe ser ambiciosa, pero orientando esa ambición a un resultado global”.
Según Seco, el alcance actual de la directiva ETS y el reglamento Fuel EU Marítimo apenas cubre el 0,2% de las emisiones globales de CO2 y alrededor del 8% de las emisiones del transporte marítimo. “Mientras tanto, un elemento crítico para que el esfuerzo europeo sea eficaz es que los ingresos del ETS se reinviertan en el propio sector marítimo, acelerando la disponibilidad de combustibles, infraestructuras y tecnologías que permitan descarbonizar sin perder conectividad ni competitividad.
Este reto mayúsculo no puede llevarse a cabo de manera individual. “Los puertos tienen que acompañar al transporte marítimo en el proceso de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, combinando competitividad de costes y calidad de servicio”, demanda ANAVE. En particular, “conviene introducir bonificaciones en las tasas para los buques con mejor desempeño ambiental, desplegar la conexión eléctrica a tierra con tarifas competitivas, y promover medidas que aceleren la disponibilidad de biocombustibles y, a medio plazo, de nuevos combustibles”, afirma Seco.
EN DESTACADO
Elena Seco
Secretaria general de ANAVE
“Desde ANAVE insistimos en la alineación y compatibilidad entre Unión Europea y OMI. Europa puede y debe ser ambiciosa, pero orientando esa ambición a un resultado global”
En otro orden de cosas, para ANAVE es clave apoyar al transporte marítimo de corta distancia, “con incentivos que ayuden a compensar la pérdida de competitividad derivada de la normativa europea, evitando un trasvase hacia la carretera”.
Disrupciones
En el arranque de 2026, están confluyendo un crecimiento económico moderado con una logística global condicionada por factores geopolíticos y regulatorios: sanciones, conflictos, posibles tensiones comerciales y, en el ámbito marítimo, un marco normativo cada vez más regional.
“Todo ello se traduce en mayor consumo de combustible, primas de seguro más elevadas, alteraciones en itinerarios y disrupciones en cadenas logísticas”, puntualiza Elena Seco. En este contexto, para una naviera, “eso implica gestionar riesgos y garantizar servicio en un entorno menos previsible. Y para el sistema portuario, adaptarse con agilidad: planificación de capacidad, coordinación operativa y lograr una gestión que minimice tiempos de espera y costes”.