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El Consejo de Europa da luz verde a la estrategia marítima europea

  • Última actualización
    08 junio 2026 16:36

Bruselas considera estos sectores clave para la competitividad, la resiliencia, la seguridad económica, la defensa, la prosperidad y, de forma muy destacada, para los objetivos de descarbonización del bloque.

BRUSELAS. El Consejo de la Unión Europea ha aprobado hoy sus conclusiones sobre la estrategia industrial marítima de la UE, un documento en el que subraya el carácter estratégico de la construcción naval y el transporte marítimo europeo.

En el texto adoptado, los Estados miembros reconocen al sector marítimo como una de las piedras angulares de la base industrial europea y recalcan su papel crítico a la hora de garantizar las cadenas de suministro, impulsar la transición ecológica y consolidar el liderazgo tecnológico de la UE.

Asimismo, el Consejo asume la heterogeneidad del sector a escala nacional, regional y local, así como las diferentes prioridades de cada socio comunitario.

“Estas conclusiones suponen un paso decisivo para reconocer la importancia estratégica y la excelencia global de la industria marítima europea. Demuestran nuestra visión compartida y el compromiso por mantener un sector fuerte, innovador y sostenible que impulse el crecimiento económico, garantice una conectividad vital, refuerce nuestra seguridad común y desempeñe un papel crucial en los esfuerzos de descarbonización”, ha afirmado la viceministra de Transporte Marítimo de la República de Chipre, Marina Hadjimanolis.

Esta estrategia industrial se articula como un plan de acción estructurado cuyo objetivo es consolidar el liderazgo marítimo de Europa mediante el impulso a la construcción naval de alta tecnología y el desarrollo de equipamiento portuario de última generación.

Diseño y construcción naval

El Consejo ha puesto en valor las fortalezas de Europa en materia de diseño y construcción naval, reparación, transformación, mantenimiento, modernización (retrofitting), reciclaje de buques, equipos marítimos e ingeniería oceánica. Capacidades todas ellas consideradas esenciales para la autonomía estratégica y la resiliencia a largo plazo de la Unión.

No obstante, los Estados miembros muestran su preocupación por las distorsiones de mercado y las prácticas de subsidios desleales por parte de terceros países —en clara alusión a las potencias asiáticas— que dinamitan la libre competencia.

Por ello, el Consejo insta a evaluar medidas que refuercen la competitividad del sector, incluido el uso eficaz de los instrumentos de defensa comercial existentes de conformidad con la normativa internacional. Asimismo, aboga por incentivar inversiones destinadas a reducir las dependencias estratégicas y apuntalar las capacidades industriales críticas.

Inversiones estratégicas

Las conclusiones enfatizan la necesidad de movilizar inversiones estratégicas en todo el ecosistema marítimo, prestando especial atención a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Los Estados miembros respaldan las medidas que aceleren la implantación de tecnologías digitales, limpias y circulares, como la inteligencia artificial, la sensórica avanzada, la automatización, la robótica y las soluciones de mantenimiento inteligente.

Con el objetivo de ampliar la capacidad europea en la fabricación de buques avanzados y de bajas o nulas emisiones, el Consejo reclama una mayor inversión en tecnologías navales innovadoras, sistemas de propulsión limpios e I+D+i.

En este sentido, respalda iniciativas como los “Astilleros del futuro” (Shipyards of the future) y la creación de una alianza comunitaria de cadenas de valor industriales marítimas que canalice el capital hacia estas prioridades estratégicas.

Ingresos del ETS

El Consejo reafirma que el sector marítimo es un vector central para alcanzar los objetivos climáticos de la UE, pero advierte de que la descarbonización exige una acción coordinada de toda la cadena de valor del transporte acuático, incluyendo a los productores y proveedores de combustible.

Los Veintisiete urgen al despliegue coordinado de combustibles marítimos sostenibles y tecnologías de bajas emisiones. Subrayan, además, que la disponibilidad de combustibles alternativos que sean seguros, sostenibles y tengan precios competitivos será el factor crítico para acelerar su adopción por parte de las flotas.

El documento también recuerda la importancia de destinar los ingresos generados por el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (EU ETS) a fines climáticos dentro del propio sector.

Paralelamente, abre la puerta a evaluar posibles ajustes en los reglamentos FuelEU Maritime, el sistema de seguimiento, notificación y verificación (MRV) y el propio marco del ETS marítimo.

El objetivo de esta revisión es evitar la duplicidad de costes y cargas administrativas innecesarias en caso de que finalmente se adopten medidas de alcance global —en el seno de la Organización Marítima Internacional (OMI)— para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo.

Seguridad marítima

El Consejo lanza una advertencia sobre el incremento de las amenazas a la seguridad marítima, señalando específicamente los riesgos vinculados a las operaciones de la “flota de la sombra” (shadow fleets) —utilizada para eludir sanciones internacionales— y la creciente inestabilidad geopolítica internacional.

Ante este escenario, los Estados miembros urgen a reforzar la resiliencia y las capacidades de defensa de la UE, lo que incluye la protección de las infraestructuras marítimas críticas y la seguridad del suministro. Asimismo, las conclusiones apoyan un enfoque coordinado para el desarrollo de infraestructuras de doble uso (civil y militar).

Empleo

El sector se enfrenta a una preocupante escasez de mano de obra, al envejecimiento de las plantillas y a unas condiciones de trabajo cada vez más exigentes, factores que lastran su competitividad. Este diagnóstico coincide con el eje central de la Declaración de Lefkosia, firmada por todos los Estados miembros el pasado mes de abril en Chipre durante el Consejo informal de ministros de Transporte dedicado a los asuntos marítimos.

Para revertir esta tendencia, los Estados miembros solicitan reforzar la educación y formación marítima mediante programas de recualificación profesional (upskilling y reskilling). Las conclusiones instan a implementar medidas que hagan las profesiones del mar más atractivas para los jóvenes y apoyan la creación de una iniciativa europea coordinada sobre competencias marítimas.