Este 2026 será un año de crecimiento sostenido para el transporte marítimo reefer. No obstante, puede que el ejercicio no sea tan positivo como se espera a pesar del aumento de la demanda. La incertidumbre geopolítica, que sigue impactando en las rutas marítimas, hace que las navieras busquen en las nuevas tecnologías y los procesos de transformación digital una herramienta con la que reducir el impacto de esa inestabilidad.
VALENCIA. Las previsiones en el mercado del transporte marítimo reefer hablan de un año de contradicciones. Por un lado, la demanda de producto refrigerado se mantiene con fuerza, sobre todo en regiones como Latinoamérica, una demanda que crece muy por encima de lo que lo hace la carga seca. Esa demanda seguirá influyendo en un aumento de las tarifas y en una mayor necesidad de espacios de carga, algo que por otro lado está asegurado ante una situación de sobreoferta en el mercado.
De hecho, “una de las rutas marítimas que más crecimiento ha experimentado en los últimos meses es la que une Centroamérica con Estados Unidos, en detrimento de la realizada entre Asia y Norteamérica, que registra un importante declive”, según aseguraba recientemente en el seminario web “Perspectivas del mercado de contenedores refrigerados: Disrupción del comercio, cambios en la demanda y el papel de la tecnología” el socio sénior de Transporte Reefer de Drewry, Philip Gray.
En su último análisis de mercado, la consultora Nexixt Partners estima que el mercado marítimo reefer alcanzará un valor de 8.060 millones de dólares en el año 2033, un dato que contrasta con los 5.800 millones de dólares de 2024. Esto da una idea de las positivas perspectivas en las que se mueve este segmento concreto del transporte marítimo internacional.
EL DATO
5%
De cuota. El 5% de todos los movimientos de contenedores realizados a nivel global corresponden a carga refrigerada, según la consultora Drewry.
Por el contrario, y paradójicamente, ese aumento de la demanda provocará un aumento de la competencia en cuanto equipos y capacidad. A esto hay que sumar la constante incertidumbre geopolítica global, con persistentes problemas en zonas como el Mar Rojo.
Aunque en los últimos años las grandes navieras han hecho de los avances tecnológicos su seña de identidad en el segmento de la carga reefer, los cambios en las rutas marítimas, con tiempos de tránsito más largos y con una importante afectación en las condiciones en las que llega esta carga a su destino final, ha provocado la aceleración en la aplicación de esos avances telemáticos.
En este contexto de luces y sombras, la industria ha decidido volcarse en un nuevo enfoque digital, sobre todo impulsado por las demandas de los clientes. Según el análisis realizado por Nexixt Partners, a medida que los actores de la industria invierten fuertemente en sensores con IoT y sistemas de monitoreo en la nube, la demanda de buques frigoríficos equipados con unidades de refrigeración inteligentes y conectadas se acelera. Simultáneamente, las prioridades de valor para el consumidor -más enfocadas en los últimos años en la sostenibilidad y el control de calidad- “obliga a los operadores de buques frigoríficos a adoptar tecnologías verdes como sistemas de refrigeración energéticamente eficientes y fuentes de combustible alternativas”, concluye.
Lars Jensen, director de Gestión de Productos de Contenedores Inteligentes de Orbcomm, empresa especializada en la creación de soluciones tecnológicas asociadas al sector del contenedor marítimo, incidía en el seminario web antes mencionado que, con las interrupciones comerciales, la inestabilidad arancelaria y la congestión portuaria, la capacidad de tener visibilidad de extremo a extremo cobra aún más importancia: “Cuando se produce una interrupción del comercio, los contenedores pueden acabar en un lugar inesperado. Por lo tanto, saber dónde se encuentra la carga es fundamental”.
En ese sentido, es partidario de aumentar la cantidad de dispositivos telemáticos: “Cuantos más instalemos en los contenedores refrigerados, mejor podremos utilizar los datos con los que identificar formas más realistas de mejorar la eficiencia operativa y reducir los costes”. Esta afirmación cobra más relevancia si se tiene en cuenta que una de las exigencias que realizan las propias navieras a sus socios tecnológicos es la documentación exacta de los ahorros que traen asociados esas nuevas tecnologías.
EN DESTACADO
Andrea Giorgi
Senior Specialist Reefer Strategy de ONE Europe SRHQ Rotterdam
“Apostamos por el mantenimiento predictivo impulsado por la inteligencia artificial para reducir los fallos de los equipos y el tiempo de inactividad no planificado”
Philip Gray
socio sénior de Transporte Reefer de Drewry
“Una de las rutas marítimas que más crecimiento ha experimentado es la que une Centroamérica con Estados Unidos, en detrimento de la realizada entre Asia y Norteamérica”
Lars Jensen
director de Gestión de Productos de Contenedores Inteligentes de Orbcomm
“Cuando se produce una interrupción del comercio, los contenedores pueden acabar en un lugar inesperado. Por lo tanto, saber dónde se encuentra la carga es fundamental”
Estrategia
Las navieras son conscientes de esta situación y actúan en consecuencia. ONE, una de las compañías más importantes a nivel global, reconoce que la implementación de nuevas tecnologías es fundamental en su estrategia reefer. Andrea Giorgi, Senior Specialist Reefer Strategy de ONE Europe SRHQ Rotterdam, avanza que las inversiones en este campo tienen como objetivo el “monitoreo inteligente en tiempo real en casi la totalidad de la flota reefer, así como el mantenimiento predictivo impulsado por inteligencia artificial para reducir los fallos de los equipos y el tiempo de inactividad no planificado”.
Asimismo, la naviera japonesa realizará un análisis avanzado de la condición de la carga, permitiendo a los exportadores optimizar el prerrefrigerado (pre-cooling), los métodos de carga y los puntos de ajuste para mejorar la vida útil de esa carga. En ese sentido, ONE mejorará sus plataformas digitales orientadas al cliente para proporcionar una detección temprana de anomalías y visibilidad completa de la cadena de frío.
Pero esa digitalización es parte de una estrategia más amplia. En 2026, otro de los pilares estratégicos de ONE será la modernización de la flota, con la introducción de unidades reefer adicionales de alta eficiencia “que incorporan aislamiento mejorado, menor consumo de energía y sistemas de control avanzados”, unas mejoras destinadas a la conservación de la calidad de la carga como la reducción de la intensidad de carbono, avanza Andrea Giorgi, que además incide en la optimización de horarios y conectividad portuaria en los principales corredores logísticos dedicados a productos hortofrutícolas (incluidos servicios mejorados entre América del Sur y Asia) para reducir los tiempos de tránsito durante las temporadas altas.
En línea con lo que ocurre en toda la industria marítima, las implementaciones tecnológicas ayudarán a rebajar los costes y esfuerzos destinados a la comunicación con el cliente por parte de las navieras, lo que les permitirá reconducir sus esfuerzos a la aplicación de nuevas mejoras telemáticas en buques y contenedores.
EN DETALLE
La incidencia de la aplicación del ETS en el transporte marítimo reefer comienza a ser patente. De hecho, según Andrea Giorgi, la tasa está teniendo un impacto directo debido al mayor consumo de energía de los contenedores refrigerados y las emisiones asociadas al viaje. A largo plazo, se prevén aumentos de costes toda la cadena de frío, cosa que acelerará la adopción de tecnologías reefer energéticamente eficientes, así como en combustibles de bajas emisiones y participación en corredores verdes.
Canal de Suez: comienzan las pruebas
Algunas navieras están comenzando a realizar pruebas para volver a transitar por el Canal de Suez. En un segmento como el reefer, que necesita de tiempos de tránsito muy concretos y tasados, el hecho de que esta ruta comercial pudiera volver a retomarse de manera generalizada cobra una alta importancia.
En el caso de ONE, “la seguridad de la tripulación, la carga y los buques sigue siendo nuestra máxima prioridad”, avanza Andrea Giorgi, Senior Specialist Reefer Strategy de ONE Europe SRHQ Rotterdam. Si bien la compañía sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, “aún no hemos tomado la decisión de reanudar los tránsitos a través del Canal de Suez debido a las incertidumbres operacionales y de seguridad actuales”, ya que la naviera “no operará rutas de forma ad-hoc o inestable”.
Con todos, en el caso que se apruebe un regreso a la ruta de Suez, la implementación se realizaría en fases para gestionar el impacto operativo en la red global de la compañía que, no obstante, reconoce que un retorno “ayudaría a reducir los tiempos de tránsito en varios corredores clave de productos perecederos, mejoraría la rotación de equipos y aumentaría la fiabilidad del itinerario”. Sea como fuere, Giorgi subraya que, aunque los escenarios de rutas a largo plazo siguen siendo difíciles de predecir, “los clientes recibirán un aviso de un mínimo de cuatro a seis semanas antes de cualquier cambio importante en la red, manteniendo nuestro compromiso de preservar la estabilidad del servicio para la carga sensible a la temperatura”.
Pero este no es el único reto a nivel global. El directivo de ONE pone encima de la mesa aspectos como las interrupciones operativas y congestión en ciertos puertos; el aumento de los costes globales de servicio técnico relativos a las inspecciones previas al viaje, reparaciones y repuestos; el desequilibrio de equipos causado por flujos estacionales, especialmente en América Latina y Oceanía; y las regulaciones ambientales más estrictas, particularmente la eliminación gradual global de refrigerantes con alto Potencial de Calentamiento Global (GWP).