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Frenazo en los pedidos de buques con combustibles alternativos... y el GNL mantiene su hegemonía

  • Última actualización
    07 diciembre 2025 09:00

Los nuevos encargos de buques equipados para operar con combustibles alternativos han sufrido un notable retroceso en 2025.

Según ha informado ANAVE, entre enero y noviembre se registraron 232 pedidos, un desplome del 53% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos publicados por la plataforma Alternative Fuels Insight (AFI) de DNV. El contraste es significativo si se compara con 2024, ejercicio que marcó un hito histórico en este segmento.

Pese al frenazo global y la apuesta de la UE por energías totalmente limpias, el gas natural licuado (GNL) continúa liderando con claridad las decisiones de inversión. Este combustible acaparó dos tercios de los contratos firmados para nuevas construcciones dotadas de sistemas alternativos de propulsión. Solo en noviembre se formalizaron diez nuevos pedidos de buques a GNL, entre ellos seis portacontenedores y cuatro petroleros. En el acumulado anual, los portacontenedores representan el 66% de los encargos.

El retroceso se percibe con fuerza al comparar con el extraordinario dinamismo de 2024, cuando se alcanzó el récord de 515 pedidos y un crecimiento interanual del 38%. Ese impulso estuvo protagonizado especialmente por los segmentos car carrier y portacontenedores, en los que casi siete de cada diez nuevas construcciones se diseñaron para operar con combustibles alternativos.

Aunque el GNL mantiene su papel dominante, el metanol pierde terreno. En 2025 capta el 20% de los nuevos pedidos, lejos del 32% registrado el año anterior. Desde DNV apuntan que esta corrección podría estar vinculada al lento despliegue de la producción de metanol verde, que condiciona la confianza de los armadores. Según Jason Stefanatos, director global de descarbonización de DNV Maritime, el mercado está respondiendo a “la evolución de las infraestructuras, los avances en la disponibilidad de combustibles y las necesidades cambiantes de los cargadores”, factores que influyen en los virajes observados entre GNL y metanol.

En paralelo a la caída de contrataciones, la flota operativa de buques a GNL sigue en expansión. Al cierre de 2024 se contabilizaban 641 unidades en servicio, después de un año de entregas récord con 169 incorporaciones. Entre 2021 y 2024 la flota prácticamente se duplicó, y las previsiones de DNV apuntan a que este crecimiento podría repetirse antes de que finalice la década, a tenor de la cartera de pedidos en vigor.

Mientras tanto, otros combustibles emergentes empiezan a ganar visibilidad. En 2025 se registran 27 pedidos de buques propulsados por amoniaco, incluidos los primeros proyectos que no corresponden al segmento gasero, señal de que la industria explora ya opciones más allá del GNL y del metanol en su transición hacia la descarbonización.

Este cambio de ritmo en las nuevas construcciones confirma que el sector marítimo sigue avanzando, aunque con cautela, en un escenario donde la disponibilidad de combustibles, la madurez de las infraestructuras y la regulación climática condicionarán las apuestas tecnológicas en los próximos años.