BARCELONA. La consultora Sea-Intelligence, a través de su CEO, Alan Murphy, advierte del aumento de la inestabilidad de los servicios marítimos desde la pandemia, especialmente en las rutas entre Asia y Europa, donde los niveles de volatilidad han aumentado hasta un 78%. Desde la pandemia, los servicios de líneas regulares han experimentado un notable incremento de su inestabilidad en las principales rutas marítimas de larga distancia. El aumento de las cancelaciones de escalas (blank sailings), los cambios en la configuración de los servicios, los retrasos de los buques que desplazan sus escalas a la semana siguiente y la incorporación puntual de buques adicionales (extra-loaders) han contribuido a esta situación.
Para medir esta evolución, se analiza la desviación estándar del número de servicios ofrecidos semanalmente, expresada como porcentaje del número medio de conexiones. Este indicador permite comparar los niveles de inestabilidad teniendo en cuenta las variaciones en el volumen de servicios disponibles.
El análisis del periodo posterior a la pandemia (2020-2026), en comparación con los niveles de referencia de 2013-2019, muestra que las mayores alteraciones operativas se concentran en las rutas comerciales entre Asia y Europa.
En concreto, los servicios entre Asia y el norte de Europa registran un incremento del 78% en su inestabilidad semanal, mientras que las conexiones entre Asia y el Mediterráneo experimentan un aumento del 71%.
Por su parte, la red transpacífica también presenta niveles de inestabilidad superiores a los registrados antes de la pandemia, aunque ha absorbido las turbulencias mejor que las conexiones entre Asia y Europa. En este mercado, los servicios entre Asia y la costa este de Norteamérica anotan el menor crecimiento comparativo, con un 26%, mientras que los enlaces con la costa oeste registran un incremento del 48%.
