El nuevo Informe Ambiental 2026 de la Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO), elaborado a partir de datos de 73 puertos de 17 países, constata avances en descarbonización, electrificación y gestión ambiental, aunque identifica importantes obstáculos para materializar las inversiones sostenibles.
BILBAO. Los puertos europeos avanzan en la integración de criterios ambientales en su actividad cotidiana, aunque afrontan crecientes dificultades para trasladar sus compromisos de sostenibilidad a resultados concretos. Así lo refleja el Informe Ambiental 2026 de la Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO), presentado este jueves durante el GreenPort Congress, celebrado en Portsmouth (Reino Unido), que analiza la gestión ambiental de 73 puertos pertenecientes a 17 países europeos.
El cambio climático lidera las prioridades
Por quinto año consecutivo, el cambio climático encabeza la clasificación de las diez principales prioridades ambientales de los puertos europeos, seguido de la calidad del aire y la eficiencia energética.
El informe señala que el 85% de las autoridades portuarias participantes dispone de objetivos propios de reducción de gases de efecto invernadero, mientras que el 79% está adoptando medidas para mejorar la resiliencia de sus infraestructuras existentes.
El 85% de los puertos europeos analizados dispone de objetivos propios de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero
Además, el 89% incorpora criterios de adaptación climática en el desarrollo de nuevas instalaciones, reflejando la creciente preocupación por los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos sobre la actividad portuaria.
La electrificación gana terreno
La electrificación constituye otro de los grandes ámbitos de transformación. Actualmente, el 60% de los puertos analizados dispone de sistemas de suministro eléctrico a buques atracados (OPS), una tecnología destinada a reducir las emisiones durante las escalas.
Sin embargo, ESPO advierte de que la capacidad de las redes eléctricas y las dificultades de conexión continúan representando obstáculos importantes para extender estas instalaciones.
En paralelo, el 93% de los puertos participantes dispone de puntos de recarga eléctrica para automóviles y/o camiones, lo que evidencia la progresiva extensión de la transición energética al transporte terrestre vinculado a los recintos portuarios.
Incentivos para buques sostenibles
El estudio constata igualmente un crecimiento de los mecanismos económicos destinados a favorecer comportamientos ambientales más responsables.
En concreto, el 70% de los puertos aplica tasas portuarias diferenciadas según el comportamiento ambiental de los buques, el porcentaje más elevado registrado hasta ahora.
Estas políticas permiten incentivar la utilización de embarcaciones menos contaminantes y complementar las inversiones realizadas por las autoridades portuarias en infraestructuras energéticas.
El 60% de los puertos cuenta con sistemas OPS, aunque las limitaciones de la red eléctrica dificultan su expansión
ESPO considera que estos instrumentos contribuyen a integrar progresivamente la sostenibilidad en las decisiones operativas y comerciales del transporte marítimo, aunque su eficacia depende también de la evolución tecnológica y de las condiciones de cada puerto.
Gestión ambiental consolidada
La implantación de políticas ambientales está ampliamente extendida entre las autoridades portuarias europeas.
El 97% de los puertos participantes cuenta con una política ambiental definida, el 99% establece objetivos de mejora y el 95% dispone de programas específicos de seguimiento.
Asimismo, el 85% publica información ambiental, alcanzando un nuevo máximo histórico.
Estos resultados reflejan la consolidación de herramientas de gestión y evaluación, especialmente en ámbitos como eficiencia energética, residuos portuarios, residuos procedentes de buques y huella de carbono.
De los compromisos a los resultados
El principal desafío identificado por ESPO consiste ahora en demostrar que los sistemas de gestión ambiental producen mejoras verificables.
El informe subraya la necesidad de reforzar la aplicación efectiva de las medidas, mejorar el seguimiento de indicadores y compartir experiencias entre puertos.
La capacidad de adaptación de las cadenas logísticas ha permitido sostener el comercio de contenedores pese a las tensiones geopolíticas y las disrupciones marítimas
También concede mayor importancia a las relaciones entre las instalaciones portuarias y las comunidades locales.
Según Tim Verhoeven, asesor sénior de políticas de ESPO y coordinador de EcoPorts, esta edición incorpora por primera vez recomendaciones políticas y conclusiones clave, poniendo especial atención en la relación puerto-ciudad y en los avances ambientales del sector.