Tal y como avanzó Diario del Puerto a finales del año pasado, Port Tarragona ampliará el calado del muelle de Castilla para poder operar embarcaciones de gran capacidad.
TARRAGONA. La Autoridad Portuaria ha puesto en marcha una intervención estratégica en el Muelle de Castilla para aumentar su calado a más de 15 metros mediante la técnica del jet-grouting. La actuación, diseñada para permitir la operativa de buques de mayor capacidad, se iniciará con un banco de pruebas de tres meses valorado en cerca de 660.000 euros para garantizar la máxima seguridad estructural antes de replicar la solución en todo el muelle y del dragado definitivo.
Esta mejora es vital para una infraestructura clave que cuenta con 700 metros de longitud. El objetivo final es adaptar el muelle a las necesidades de la logística marítima moderna y reforzar el papel del puerto tarraconense como motor económico del Mediterráneo, lo que permitirá el atraque de grandes mercantes que hasta ahora tenían limitaciones de calado para operar en esta zona.
El reto principal de este banco de pruebas es excavar el fondo marino sin desestabilizar el muelle existente. Para lograrlo, el Puerto utilizará la técnica del jet-grouting. Este sistema de ingeniería consiste en inyectar cemento a alta presión en el subsuelo para fijar la infraestructura antes de dragar.
Este tratamiento genera columnas de jet-grouting que permiten fijar y mejorar la estabilidad del terreno bajo los cimientos del muelle formado por cajones de hormigón. De esta manera, se puede dragar el material del fondo con total garantía de que la estructura se mantendrá estable y segura.
Las cifras
La actuación se divide en dos áreas estratégicas que requieren soluciones a medida. En el tramo oeste, de 240 metros, se pasará de un calado de -14,4 m a un objetivo de -15,90 metros. Aquí se crearán columnas de refuerzo de más de 4 metros de ancho.
Por otro lado, el tramo central, de 450 metros, es la zona más compleja, ya que la cota actual es de 12,40 m. Será necesario dragar unos 3,5 metros de fondo para llegar a la cota final objetivo de -15,90 metros. Las columnas de refuerzo aquí serán de mínimo 5 metros de ancho.
Antes de la obra definitiva, el Port Tarragona ha iniciado este mes de marzo un banco de pruebas con un presupuesto de 660.000 euros y una duración prevista de tres meses. Se construirán 10 columnas de prueba para calibrar la maquinaria y asegurar que la inyección de cemento supera las barreras de la escollera existente y es capaz de mejorar el terreno según el predimensionamiento previo. Toda la información recopilada permitirá poder redactar el proyecto definitivo con más garantías.
Además, la obra incorporará estrictas medidas ambientales. Dada la complejidad geológica (gravas y arcillas del río Francolí), se instalarán cortinas antiturbidez para evitar que los sedimentos afecten a la calidad del agua y sistemas de decantación para gestionar los residuos de cemento.