La celebración del evento Project Cargo Summit ayer en Bilbao confirmó la creciente proyección del puerto vizcaíno como gran hub del sur de Europa para la carga de proyecto y, especialmente, para una industria eólica que exige capacidad industrial, grandes espacios y soluciones logísticas especializadas.
BILBAO. Bilbao acogió ayer la jornada central del Project Cargo Summit 2026, encuentro que reunió a profesionales de España y de diversos puntos de Europa y del mundo vinculados a la logística de carga de proyecto, breakbulk y heavy lift para analizar los principales retos y oportunidades que afronta esta industria.
Bajo el lema “La ventaja del cambio: convertir la volatilidad en valor”, el encuentro abordó cuestiones como la incertidumbre geopolítica, la transición energética, la evolución de las flotas y las nuevas exigencias de unas cadenas logísticas sometidas a una creciente complejidad. La cita había comenzado el miércoles con una visita a las instalaciones de Navacel en la Ría de Bilbao para conocer su actividad vinculada a grandes estructuras offshore.
Bilbao, hub eólico
El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao, Iván Jiménez, abrió la jornada reivindicando la fortaleza industrial del enclave y su especialización en carga de proyecto. “Es un puerto con una fuerte vocación industrial, estrechamente vinculado a la actividad industrial del País Vasco”, afirmó. Jiménez destacó asimismo la disponibilidad de muelles con calados de hasta 21 metros y una elevada conectividad ferroviaria, ya que más del 24% de los contenedores entran o salen del puerto en tren.
La falta de capacidad multipropósito lleva al sector a explorar nuevas soluciones
Sin embargo, fue la industria eólica la que adquirió especial protagonismo en su intervención. “En el ámbito de la energía eólica, el Puerto de Bilbao es uno de los puertos líderes del sur de Europa”, aseguró Jiménez, quien añadió que “aproximadamente el 38% de la superficie portuaria está dedicada a este tipo de tráficos”. Esa especialización se ha reflejado recientemente en operaciones como la salida desde Bilbao de monopilotes de más de 105 metros y 2.300 toneladas fabricados por Haizea Wind Group para Órsted.
Demanda garantizada
Por su parte, Marco Sardo, Analyst Special Cargo Management de ONE, anticipó una sólida demanda de carga de proyecto durante la próxima década, impulsada por la reconstrucción tras los conflictos, las energías renovables y las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial. “La demanda de carga de proyecto está prácticamente garantizada para la próxima década”, sostuvo.
Sardo resumió los retos futuros en tres conceptos: “Flexibilidad regulatoria, agilidad de red y diseñar para encajar”. En su opinión, flota multipropósito, ro-ro y portacontenedores deberán convivir y complementarse para responder a un escenario marcado por la volatilidad y por cargas cada vez mayores.
Especialistas internacionales
El programa de Project Cargo Summit reunió también a numerosos especialistas internacionales en sesiones sobre geopolítica, transición energética, flotas e innovación logística. Entre ellos destacó Igor Muñiz, Chief Strategy Officer-Global Accounts & South Europe de Trans Global Projects (TGP), que participó en el debate sobre la realidad de la transición energética.
También intervinieron Andima Ormaetxe (AP de Bilbao), Ian Palacio (Portsmouth International Port), Tacy Jin (Port of Esbjerg), Albert Pegg (Apollo Global Experts Network) y Jean-Baptiste Rougeot (Spinergie).
El contenedor busca mercado en el project cargo
El crecimiento previsto de la carga de proyecto abrió también el debate sobre el papel que pueden asumir los portacontenedores en un mercado tradicionalmente asociado a buques multipropósito y ro-ro. Marco Sardo, de ONE, explicó que las navieras de contenedores están avanzando hacia una mayor diversificación de su actividad. “Estamos explorando cada vez más la diversificación de nuestro negocio principal hacia la carga de proyecto”, afirmó Sardo, quien adelantó que las compañías impulsarán “más carga out of gauge y breakbulk”. Esta evolución exige también inversiones en tierra. Sardo recordó que “las terminales de contenedores no están diseñadas para manipular carga de proyecto”, aunque algunas están incorporando grúas STS de hasta 120 toneladas, equipos especializados y soluciones específicas para mercancías sobredimensionadas.
Desde Erhardt Projects, su Head of Projects, Sergio Herrera, puso el acento en la especialización y en las limitaciones para trasladar al contenedor un negocio caracterizado precisamente por la singularidad de cada pieza. “Creo que es complicado estandarizar la carga break bulk para que encaje en contenedores”, señaló Herrera, quien defendió estudiar “soluciones específicas para aquellos componentes pesados que sí puedan adaptarse a un contenedor o a alternativas sobre ruedas, como los roll trailers”. Herrera recordó además que equipos como transformadores, motores, generadores o turbinas presentan necesidades muy diferentes y que numerosos componentes industriales son totalmente out of gauge. Por ello, descartó recetas universales: “No creo que exista una solución general válida para todos los casos”, dijo el experto de Erhardt Projects.