MADRID. Uno de los principales retos técnicos de la electrificación portuaria reside en la interfaz física entre tierra y mar. Para resolver esta crítica “última milla eléctrica”, el proyecto del OPS de Cádiz ha integrado la tecnología de TEC Shore Power, la división especializada de TEC Container, que ha suministrado su avanzada Unidad de Gestión de Cables (UGC).
“Conectar un crucero a la red eléctrica no es como enchufar un equipo industrial estándar. Hablamos de manipular infraestructuras de hasta 11.000 voltios a la intemperie y conectarlas a una estructura de miles de toneladas en constante movimiento”, señala Javier Pérez Loranca, Director Comercial de TEC Container.
“Nuestra UGC desplegada en el Puerto de Cádiz demuestra que la ingeniería española no solo está preparada, sino que lidera la solución a los retos operativos más complejos que plantea la transición energética portuaria”, añade.
Mientras que el debate sobre el cold ironing suele centrarse en la generación o en la reducción de emisiones, la operativa de conexión implica condiciones exigentes desde el punto de vista mecánico, eléctrico y de automatización.
Los cables de alta capacidad son pesados y rígidos, y los buques están sometidos a cambios en el calado y movimientos verticales debido a las mareas, el oleaje y las operaciones de carga y descarga.
A ello se suman requisitos eléctricos como la gestión segura de potencia en media tensión, la continuidad del suministro y la correcta secuencia de conexión, así como sistemas de automatización que permiten sincronizar buque y red, supervisar el estado del cable y garantizar la operación segura del conjunto.
Para dar respuesta a este desafío, la UGC desarrollada y fabricada por TEC Shore Power actúa como el eslabón físico y dinámico del sistema. Diseñada como un vehículo de guiado automático (AGV), la unidad opera de forma autopropulsada, eliminando la necesidad de equipos de arrastre externos.
Esta movilidad inteligente aporta flexibilidad operativa a la terminal, permitiendo desplazar y posicionar el punto de conexión con precisión a lo largo de la línea de atraque, adaptándose a la eslora y a las posiciones de conexión específicas de cada crucero y facilitando la gestión del cable bajo distintas condiciones operativas.