Leía un artículo no hace mucho que desmontaba el mito de los 10.000 pasos. En 1965 la empresa japonesa Yamasa lanzó el “manpo-kei”, un podómetro que servía para medir 10.000 pasos. Con los Juegos Olímpicos de Tokio aún en la retina de los japoneses, Yamasa decidió que sería bueno promover el ejercicio físico. Y nada mejor que un aparato que marcara el momento en que cada persona llegaba a los 10.000 pasos diarios. Detrás de esos “10.000” pasos no había ningún estudio científico, sólo un número redondo fácil de recordar y una potente estrategia de marketing. Hoy en día, todos nuestros teléfonos, relojes, dispositivos inteligentes y aplicaciones para hacer ejercicio siguen manteniendo esa cifra como referente para hacernos ver si ese día hemos sido lo suficientemente buenos.
Me dio que pensar. ¿En cuántas profesiones del sector logístico se puede cumplir con el objetivo? Con el avance de las estrategias de transformación digital y automatización de procesos, son cada vez menos las tareas que requieren de un esfuerzo físico y de echarse a la calle a caminar. La búsqueda de clientes “a puerta fría” ha perdido buena parte de su relevancia. Incluso conductores u operarios de maquinaria están buena parte de su jornada laboral sentados. ¿Entonces? Más de uno ya tendrá la respuesta: no hace falta más que acudir a una feria internacional para lograr el objetivo. Todos los profesionales que acuden a certámenes logísticos para promocionar servicios, infraestructuras, buscar nuevos clientes o afianzar los que ya tienen, podrán asegurar que llegan sobrados al objetivo.
En un contexto internacional convulso, las ferias profesionales internacionales han adquirido una importancia estratégica, ya que han pasado de ser un simple espacio expositivo de productos y servicios a convertirse en un único punto de encuentro donde converge la resiliencia, la inteligencia de mercado y algo muy valorado hoy en día: seguridad para el comercio exterior.