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Acceso norte por el paseo marítimo

  • Última actualización
    30 abril 2026 05:20

Si mi vocación hubiera sido la ingeniería, muy posiblemente no estaría escribiendo estas palabras ahora, pero como resulta que mis aspiraciones iban por otro lado, aquí me tienen, lanzando una columna en la que, advierto, cualquiera de las afirmaciones que contiene queda bajo sospecha por el velo de la ignorancia más supina.

Que digo yo, que si hacer un acceso terrestre por el norte al Puerto de Valencia es prácticamente una entelequia, habrá que buscar alternativas. No sé, estoy muy loco esta mañana...

La más sencilla, para algunos, sería acabar con el puerto (muerto el perro se acabó la rabia), pero resulta que esa opción supone la destrucción de decenas de miles de puestos de trabajo, la pérdida de competitividad de la industria valenciana, la degradación paulatina de la ciudad...

Si la opción por el norte dicen que es inviable y si la variante por el este también queda descartada por motivos obvios, solo nos quedan las opciones sur y oeste (que vienen a ser la misma). Veamos.

La única opción que hoy funciona para el tráfico de mercancías es la llamada sur (V-30), y no porque proceda de ese punto cardinal, sino porque es la que conecta con la parte sur del recinto portuario. En este único acceso (con un puente sobre el nuevo cauce del Turia para darle más emoción al asunto) confluyen todos los tráficos que llegan desde el norte de Valencia (que acceden a él a través de un by-pass que alarga el trayecto un par de decenas de kilómetros), los que llegan del sur (Pista de Silla) y los que llegan desde la zona centro por la A-3.

Todo es viable si hay voluntad

Por aportar algo más de información, resulta que la V-30, por lo menos en sus tramos iniciales hasta que se desdobla casi a su llegada al Puerto, es compartida por los turismos, decenas de miles de vehículos de la ciudad o de su área metropolitana, que en la actualidad no tienen más remedio que utilizar esta vía. No hace falta que les diga que la situación de colapso (en la misma ciudad) roza el palo diariamente en situaciones de normalidad... si se producen imponderables, ni les cuento.

Reforzar esta vía precisaría desdoblar carriles y segregarlos según su uso, construir nuevos accesos y hacer malabarismos con los límites de la huerta protegida y los propios del Parque Natural de la Albufera. Casi nada. Y lo peor: por más que este acceso se redoblara seguiría siendo el único y no eliminaría las dos decenas de kilómetros adicionales y las miles de toneladas de CO2 gratuitas que se generan. Nos quedamos igual.

Dicho todo lo cual, y aunque se enfaden los muy puristas, sigo pensando que la solución pasa por el norte. Resulta que en Valencia no solo hay un problema de saturación de las carreteras, sino que su paseo marítimo por el norte (desde Neptuno hasta la Patacona, pasando por las Arenas y la Malvarrosa) es un auténtico hervidero. Es difícil dar un paseo sin colisionar, “estilo Miguel Jiménez”, con decenas de personas. No existen servicios suficientes, los locales de restauración, por más que se renueven, siguen siendo escasos y la linealidad y austeridad del paseo no están a la altura de ese magnífico pedazo de costa que es un reclamo internacional.

Por lo tanto, amplíen el paseo marítimo, doblen su superficie ocupando las vías en paralelo que utilizan los coches, generen un paseo digno, a la altura de los mejores a nivel mundial y dignifiquen a Valencia como se merece.

Y así, al tiempo que se hacen estas obras, aprovechen para meter en subterráneo el acceso norte al puerto; simultaneen obras; aceleren y conciencien a la población de que las molestias de las obras serán compensadas...

¿Todo esto es técnica y medioambientalmente viable? Pues ya no lo sé, pero yo he visto cosas, ustedes también, que no son fáciles de creer.