Las efemérides, sobre todo cuando son redondas y rotundas, suelen ser un buen momento para la reflexión. Tiene algo de inocente eso de tener que esperar a un aniversario para pensar en torno a la existencia de una empresa, asociación o incluso de una persona, pero ¿qué le vamos a hacer si nos gusta la farándula? Todo en torno a una fiesta parece que suena mejor y, no lo vamos a negar ahora, la vida hay que celebrarla siempre que se pueda... que bastante tenemos ya con lo que tenemos.
En apenas un par de años ATEIA-OLTRA Valencia celebrará su 50º aniversario (como otras ATEIAs del país que surgieron al amparo de la ley reguladora del Decreto de Asociación Sindical). Pudiera parecer que será entonces un buen momento para echar la vista atrás, pero quizás esta asociación requiere precisamente ahora una reflexión.
Vaya por delante que ATEIA Valencia no lo ha tenido nada fácil en los últimos años. La archiconocida y repudiada multa de Competencia estuvo a un paso de acabar con la asociación convertida en un liviano recuerdo. Catorce años de incertidumbre con la losa de una sanción multimillonaria sobre sus espaldas, con concurso de acreedores mediante y la imposibilidad de tomar una sola decisión sin que estuviera fiscalizada, han contribuido a un progresivo desvanecimiento justo en un momento en el que el movimiento asociativo y el propio sector logístico ha resurgido adquiriendo un peso específico.
Si ese desvanecimiento no ha sido definitivo se debe a la labor abnegada de quienes desde entonces, o desde siempre, se han empeñado en seguir adelante con la asociación pese a los miedos, pese a las bajas, pese a las presiones, porque se han creído y siguen creyendo en el primer objetivo fundacional de ATEIA: “La representación, gestión, defensa y fomento de los intereses económico-sociales y profesionales comunes a sus miembros”. ATEIA no es un juego, un pasatiempo o un lugar en el que proyectarse dentro del sector. ATEIA es y debe ser la voz firme y unánime de las empresas transitarias y de todos los grandes profesionales que operan en ellas.
No debemos olvidar el enorme y trascendental papel que han jugado los transitarios valencianos a lo largo de la historia reciente. No solo han ejercido como facilitadores del comercio exterior, sino que en más de una ocasión han sido ellos quienes han abierto mercados y han impulsado hasta cotas impresionantes la actividad de hubs de primer nivel internacional como el puerto de Valencia, de quien han ejercido como espadas fundamentales de su equipo comercial. Eso es así.
La reflexión que requiere ATEIA en estos momentos no es quién va a sustituir a Luis Rosa, cabeza visible de la asociación desde 1998 y que a finales de julio se va a jubilar, tampoco se trata de saber cuáles son las líneas maestras a partir de ahora. Me consta que esos análisis ya se están desarrollando con buen criterio entre quienes siguen al frente de ATEIA y sus asociados.
De lo que se trata en estos momentos es de que el sector, que todos sabemos que tiene nombres y apellidos, pondere en su justa medida el valor de ATEIA Valencia; que valore la influencia y el poder de una asociación capaz de duplicar perfectamente el número de empresas asociadas; que visualice las sinergias que generaría una ATEIA que hasta pueda ocupar vocalías importantes en diferentes órganos institucionales y ejecutivos.
El asociacionismo sectorial, tan denostado como necesario, requiere una ATEIA Valencia fuerte, potente y representativa. Ya se está trabajando mucho desde dentro, pero vendría muy bien la implicación de toda la comunidad logística. Sin duda, es por el bien de todos.
ATEIA Valencia no lo ha tenido nada fácil en los últimos años