¿Es la falta de conductores profesionales un desafío irresoluble para el sector del transporte por carretera? Haciendo gala de un notable optimismo, responderé que no, porque quiero pensar que las medidas que está tomando el propio sector darán sus frutos a medio y largo plazo. No obstante, y siendo realista, puede ser que el problema quede sin respuesta.
¿Podrían ser las autopistas ferroviarias parte de la solución? Siguiendo un marco exclusivamente teórico, diremos que sí. Primero, porque el camión sigue en la ecuación al ser necesario transportar el remolque hacia la terminal intermodal y desde ésta al destino final. Además, al subir el remolque al tren, el conductor se ahorra recorrer grandes distancias, facilitando la conciliación familiar. El problema es que cuando salimos de ese plano teórico, la realidad se impone. ¿Son necesarias las autopistas ferroviarias para aumentar la cuota de transporte ferroviario de mercancías? Obviamente, sí. Como decíamos, esta alternativa necesita de la carretera para tener éxito, y necesita que las empresas de transporte por carretera se conciencien que tienen en las autopistas ferroviarias un aliado, no un enemigo. ¿Tienen capacidad de crecimiento? Totalmente, sobre todo porque en España queda mucho por hacer en este capítulo, sobre todo si nos comparamos con otros países de nuestro entorno. Pero tampoco sería justo decir que estamos con los brazos cruzados. La autopista ferroviaria que en estos momentos hay en marcha entre Valencia, Madrid y Portugal es un ejemplo a seguir, es un espejo donde comenzar a mirarse. Además, son numerosos los proyectos que hay en proceso de ser una realidad en diferentes partes de la geografía nacional, impulsados por sectores productivos que demandan este tipo de soluciones intermodales. ¿Están dispuestos los cargadores a subirse a esas autopistas ferroviarias? Sí, aunque por el momento sólo en el plano teórico.