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De Puerto Cabello a Suez

  • Última actualización
    09 enero 2026 05:20

No se le puede negar a Donald Trump la capacidad que tiene para convertirse en protagonista inmarcesible del comercio exterior a nivel global (de política, ni hablamos). Desde que en 2024 retomó la Presidencia de los Estados Unidos, el dirigente norteamericano se ha erigido en un tótem alrededor del cual se están tomando cientos de decisiones que, directa o indirectamente, afectan a nuestro negocio logístico.

Los profesionales del sector, que entre otras cosas se ganan la vida gracias a la previsión y la anticipación, ya están haciendo sus cábalas en torno a Puerto Cabello y La Guaira, los dos principales recintos portuarios de Venezuela.

Esperar una reactivación temprana del consumo interno que pudiera aumentar el volumen de las importaciones o del intercambio comercial del país sudamericano bajo control estadounidense es totalmente ilusorio, más si cabe cuando casi nada saldrá de la ecuación EEUU-Venezuela y viceversa.

Esa estimulación del consumo de la que hablaba pasaría por aumentar la capacidad y la confianza de las personas para gastar, pero claro, para ello es necesario tener algo que gastar. Y para esto se necesitaría mejorar el empleo, la disponibilidad de bienes y servicios... y tantas y tantas medidas que sería imposible enumerar en esta columna. Hablamos de un cambio radical de modelo.

La reactivación de la ruta por el Canal de Suez es más que relevante para este lado del Mediterráneo

Por eso mismo, todo es demasiado embrionario en Venezuela (empezando por la legalidad del sistema impuesto) como para estar demasiado pendientes de lo que se puede cocer por allí en el ámbito logístico. Ya saben que toda incertidumbre genera una inestabilidad que en nada ayuda a nuestra actividad.

De donde no hay que separar la vista es del Canal de Suez. Hace justo un mes hablaba en esta columna de la posibilidad, más que real, de que las navieras retomaran las rutas interoceánicas a través del Mar Rojo. Un día después la francesa CMA CGM anunciaba que reiniciaba esta vía para su conexión entre India y EE.UU.

No es que juguemos a ser adivinos, pero la combinación de una observación atenta de la actualidad con la lectura de las señales existentes y la aportación de algo de experiencia suele reportar resultados casi siempre.

Y es que la decisión de la naviera dirigida por Rodolphe Saadé no hizo más que activar la espita del sector marítimo internacional provocando una reacción en cascada que se mantendrá durante los primeros meses de este año y hasta que concluyan los acuerdos anuales establecidos por las diferentes navieras.

La reactivación de la ruta por el Canal de Suez es más que relevante para este lado del Mediterráneo. La inflación artificial que se ha producido en algunos puertos occidentales se va a corregir paulatinamente activando una “normalidad” de tráficos de la que ya nos habíamos olvidado. Quienes sacaron pecho por el crecimiento de los tráficos omitiendo la aportación necesaria que había tenido la ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, se enfrentarán ahora a tener que dar explicaciones de las caídas que van a llegar. Porque las va a haber.

En este contexto de cambio, como decía antes, es necesario estar atentos para detectar señales, pasarlas por el filtro de la experiencia y activar recursos para poder dar servicio en cuanto se produzca la oportunidad. Se viene un año 2026 realmente intenso. Deseo que como sector logístico seamos capaces de aprovechar todo lo que nos va a traer.