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Decir o predecir

  • Última actualización
    05 marzo 2026 05:20

Me fascina la cintura que tienen algunos “expertos” en geopolítica para salir del paso cuando se les interroga acerca de la actualidad. En realidad, no hay nada mejor que salir airoso con un “todavía es pronto para valorar” o con un “estaremos atentos a las consecuencias que esto nos pueda ocasionar” o, mejor aún, con un “la incertidumbre nunca es buena”.

En realidad, da igual lo que suceda porque siempre hay alguien que lo veía venir. Lo complicado, lo realmente complejo, es encontrar a alguna persona que sea capaz de anticipar los acontecimientos a la vista de un análisis complejo de la evolución histórica de los acontecimientos, la personalidad e idiosincrasia de quienes toman las decisiones y las particularidades sociales, culturales, económicas e incluso geográficas.

No hablo de pitonisos, sino de expertos que se mojen y apoyen sus afirmaciones en estudios y análisis que, además, tengan todo el derecho del mundo a equivocarse porque siempre hay alguna variable que es imposible controlar, como puede ser el grado de la tara mental o la bajeza moral de algunos.

Nuestro sector logístico precisa anticipar decisiones y actuar con velocidad para evitar, en la medida de lo posible, rupturas de la cadena de valor. Por lo tanto, una información objetiva, sólida y contrastada puede ser la clave entre perder un poco o perder muchísimo. Eso es así.

Comprendo el hastío de quienes acuden a charlas y conferencias en busca de estas claves y salen embotados después de asistir a un infame pase de diapositivas plagadas de generalidades absurdas y henchidas de “esto se veía venir” (aunque él nunca lo advirtiera).

Nuestro sector logístico precisa anticipar decisiones y actuar con velocidad para evitar, en la medida de lo posible, rupturas de la cadena de valor

Pero tampoco quiero ser demasiado radical. Entiendo la dificultad que conlleva predecir algo como el cierre del Estrecho de Ormuz, el Canal de Suez o el Mar Rojo, por citar algunos ejemplos. Por más que intuyamos que la situación en cualquier zona puede llegar a complicarse, hay imponderables que se nos van a escapar siempre. Cuando en plena autovía se cruza un camión bloqueando todos los carriles, es difícil salir de ese atolladero si es que te ha pillado el accidente en plena marcha.

Lo único que está en nuestra mano, como agentes clave de la cadena de suministro es trabajar en la definición de corredores de seguridad, en el establecimiento de alertas informativas preventivas y en asegurar que la comunicación entre todos los agentes y los cargadores fluya con eficiencia y rapidez.

Lo de controlar la cabeza de algunos gobernantes, por más que nos empeñemos, es algo que no está en nuestras manos. No nos queda otra que seguir avanzando en contra de los elementos y elevar la logística a su más alto grado de excelencia, buscando soluciones, proponiendo alternativas y asegurando los flujos comerciales.

Por cierto, qué lejos queda todo aquello de la relocalización que se puso de moda en la pandemia, ¿verdad? La teoría era infalible y la solución parecía más que evidente. Pero una cosa es la teoría y otra la realidad de la economía de los agentes que deben invertir en relocalizar, buscar costes de producción y mano de obra similares... Y todo esto actuando sin red, sin un plan gubernamental que fomente y predique con el ejemplo.

Nos quejamos, con razón, pero es que no acabamos de aprender que hay que pisar la realidad antes de lanzar hipótesis.