No son buenas semanas las que ahora estamos atravesando para aportar algo de luz sobre el comportamiento de los fletes de los contenedores marítimos. Efectivamente, con el Año Nuevo Chino a las puertas, la experiencia nos indica que durante estos días las tarifas suelen subir porque se registra un importante incremento de la demanda que, a su vez, genera problemas de disponibilidad de contenedores y la consiguiente congestión portuaria.
No obstante, teniendo en cuenta esta salvedad y a la vista de algunos de los índices mundiales de referencia (World Container Index, Shanghai Containerized Freight Index o el Valencia Containerised Freight Index), podemos concluir que estamos asistiendo a un periodo en el que existe demasiada volatilidad debido a picos recurrentes que se producen en respuesta a las decisiones de las navieras con sus rutas o la política exterior que se está perpetrando desde los Estados Unidos.
Con datos hasta el mes de noviembre y tras los picos descomunales de finales de 2022, actualmente se puede hablar de una tendencia moderada a la baja. La demanda global de transporte de mercancías crece de forma más suave dando tiempo a que la capacidad existente en el mercado marítimo sea mayor y los precios, por lo tanto, más comedidos.
Y aquí está la clave. Como decía un buen profesor, tanto en el mercado marítimo como en la vida misma “siempre manda el que tiene la demanda”... y algunas navieras son unas artistas manejando esta variable (con sus famosas blanks sailings, por ejemplo). En el comportamiento cíclico de los fletes, nos encontramos justo en un momento de estabilidad en el que se equilibra la oferta de espacios con la demanda de los mismos, pero la tendencia dice que la capacidad de la flota va a seguir creciendo y provocando un descenso más acusado de los fletes.
La bola de cristal de los fletes está demasiado sucia como para mostrar un camino claro
Este pronóstico, que siempre se puede ver afectado por cualquier tipo de alteración socioeconómica, se ve reforzado también por un más que plausible retorno masivo al Canal de Suez de las rutas marítimas este-oeste.
La lógica de mercado, si es que existe, y las previsiones de los expertos, prevén importantes descensos de los fletes a lo largo de 2026. Es momento, por lo tanto, de buscar flexibilidad en los contratos, renegociarlos y buscar cláusulas que permitan ajustes en función de su evolución.
Si observan que el precio fijado en su contrato permanece muy por encima del precio slot es que deberían negociar y yo, personalmente, sugiero el establecimiento de contratos más cortos para poder ir ajustando al ritmo que cambia el mercado.
La conclusión es evidente y es que conforme van bajando los fletes, la expectación se multiplica porque nadie quiere perder más de la cuenta y todos quieren acertar en sus pronósticos. La bola de cristal de los fletes está demasiado sucia como para mostrar un camino claro, así que no queda otra que mojarse y arriesgar.
Por cierto, el año chino 2026, que comenzará el 17 de febrero, estará regido por el Caballo de Fuego, un ciclo que simboliza “energía, pasión, independencia y cambios rápidos, marcando un período propicio para nuevos emprendimientos, la creatividad y la acción decidida. Se considera un año intenso debido a la combinación del elemento fuego con la naturaleza activa del caballo”. Pues eso, ya saben.